lunes, abril 23, 2007

La Máquina de los Recuerdos


Viajes, desastres naturales, nacimientos, muertes, matrimonios, despedidas y reuniones familiares, generan un sinnúmero de imágenes imborrables en nuestro cerebro y dependiendo del grado de importancia del momento en nuestras vidas el recuerdo perdurará y con él, cada uno de los detalles previos y posteriores al acontecimiento en cuestión quedarán marcados a fuego en nuestra memoria, siendo proyectadas en ella como una película cada vez que recordamos. Algunos de esos momentos son tan potentes que llegan a activar nuestra memoria emotiva haciéndonos soltar una carcajada solitaria en medio del trabajo o una lágrima de retorno a casa, apenas echamos a correr el video interno.

Nuestra mente registra todo lo que nuestros órganos sensoriales pueden captar en su período de consciencia, pero existe un tamiz natural que va deformando los recuerdos y su significado, por muy dolorosos o alegres que estos sean, a medida que nuevos acontecimientos se van sucediendo y que actúa como anestésico que brinda conformidad o simplemente haciéndonos olvidar.

Está comprobado que la memoria humana es frágil, quizás impulsado por ello, el francés Joseph-Nicéphore Niépce en 1826, logró la forma de trasladar imágenes a una plancha de peltre recubierta con betún de Judea, fundando las bases de lo que hoy conocemos como fotografía.

Han pasado más de 180 años desde aquel momento y de los daguerrotipos de aquel entonces solo quedan las historias de largos minutos en los cuales los fotografiados debían permanecer estáticos para lograr captar tan solo una imagen y una que otra mal tomada subida a Internet en sitios de fantasmas debido a que alguno de los participantes no logró soportar las extenuantes sesiones, dejando plasmada su silueta difusa a modo de espectro.

La fotografía ha ido evolucionando de manera exponencial llegando a niveles impensables hace tan solo un tiempo atrás. Existen cámaras fotográficas para todo público y para toda situación, las hay para adultos y niños, básicas y complejas, mecánicas y digitales, desechables, impermeables, etc. y son tan fáciles de obtener que hasta se encuentran incluidas en los aparatos de telefonía celular. Lo anterior logra con solo un botón que absolutamente todos podamos, de manera fácil y rápida, captar cantidades ilimitadas de momentos importantes o cotidianos, haciendo con esto que los recuerdos perduren en el tiempo y nos trasladen de forma rápida y nítida hasta el instante preciso en que lo presionamos, transformándose así en un excelente apoyo a nuestra memoria.

Lamentablemente, aún cuando el sistema fotográfico es cada vez más infalible, la mezcla ‘humano-máquina’ parece no funcionar esta vez. Partiendo de la premisa de que nadie fotografía algo que quiere olvidar, todos hemos hecho uso y abuso de este método a modo de extensión de nuestra propia memoria, pero cada una de aquellas imágenes se transforma en un potencial elemento dañino conforme pasa el tiempo, la vida cambia y aquellas personas retratadas o nosotros mismos, también.
Hay quienes fotografian su entorno personal buscando inmortalizar a sus familiares y amistades. Otros plasman su propio cuerpo en imagenes sin rostro, en blanco / negro y en posiciones erótico-artísticas, quizas buscando nutrir su ego de los comentarios de sus familiares y amigos a quienes jamás fotografían. Los menos, de seguro llevados por un inmanejable e incomprensible miedo a si mismos, retratan objetos, paisajes, plantas, y cuanto bicho encuentren en su camino; de fotografiarse ellos mismos, será en situaciones no cotideanas y en estado de difuminación tal, que será casi imposible el reconocerlos. Estos últimos son quienes llevan, a pesar de su inseguridad, la ventaja en cuanto a la visceralidad de la que pueden cargarse los retratos al no dejar constancia alguna de humanos a quienes recordar.
Basta un solo hecho que haga cambiar nuestra historia personal, para que aquellos retratos modifiquen su significado emocional. Será cada una de las fotografías que tomamos casi inconscientemente (y en cantidades industriales) un arma de doble filo que, en el peor de los casos y gracias al natural masoquista que llevamos en nuestro interior, pasará de mostrarnos personajes reconocibles y palpables a revelarnos seres ajenos o lejanos, casi como si de fantasmas de daguerrotipos se tratase.

Es cierto, nadie fotografía algo que quiere olvidar y siempre terminamos soltando extensas carcajadas o un doloroso llanto al redescubrirlas después de años. Aún así, es cuestión de tiempo para que cada una de las fotografías que usted conserva pase de ser un hermoso recuerdo a tormentoso pesar. Afortunadamente siempre existirá la posibilidad de esconderlas, romperlas o borrarlas cuando nos causen daño.

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19 Comments:

Blogger CEL said...

Vaya que si han adelantado las técnica fotográficas, de mi primera máquina a las de hoy, todavia tengo guardada la primera.
Me gusta mirar las fotos y recordar
tiempos que si no fuera por tenerlos impresos quizás ya estubieran en el olvido.
Si que aveces ver fotos te deja nostalgia, por aquellos que ya no están, pero verlos y recordalos es una manera de tenerlos a tu lado.
En cuanto el paso del tiempo y nosotros, si que te dejan ver la gran diferencia que hay en diez años y como vas cambiando, yo un dia estos si puedo hacerlo me gustaria publicar mi metamorfosis desde bebe al día de hoy, y todo sera gracias a las fotografias.

UN FUERTE ABRAZO.

11:53 a. m.  
Blogger luna said...

¿Sabes?, yo tuve un profesor de dibujo ( fotógrafo profesional), que nos explicaba que cuando encontraba alguna fotografía de esas "de romper" por lo que sea, él se inventaba una historia corta y la escribía por detrás. Un día una amiga que debía de compartir el recuerdo,e al leer unas cuantas por detrás le dijo: "hubiera jurado que..., lo que hace la memoria" ¡Había conseguido engañar a otra persona además de él! Así llegó a hacer una exposición es su ciudad y ni una sola crítica se atrevió con una corrección sobre la veracidad...¡curioso!, ¿verdad?
Un saludo desde Barcelona

1:37 p. m.  
Blogger Arcángel Mirón said...

La memoria es algo prodigioso.

Uno nunca recuerda las cosas tal cual fueron, y eso hace que, filosoficamente hablando, ese hecho haya ocurrido dos veces: en la realidad y en nuestros recuerdos.

2:56 p. m.  
Anonymous Sole said...

Cuando veo las fotografias de mi niñez y adolescencia siento muchas ganas de volver a esa época...no se porque....será porque estaba llena de inocencia y alegria?
Tengo muchas fotografias, pero ninguna tan adoradas como aquellas...
Bueno, tengo otras que a pesar de haber estado por mucho tiempo guardadas, hoy me producen algo asi como "felicidad", el haberlas conservado.... y guardan fielmente todo lo que quiero ver y sentir con el correr del tiempo....
Un beso amigo, una vez más me haz tocado el corazón....
Tu sabes por que....
TKM

10:36 p. m.  
Blogger Criatura Nocturna said...

Ni la mejor cámara ni el mejor fotógrafo puede tomar tal cual, los colores, y sensaciones que tuvimos frente a un momento "x" o un lugar "y". Nada llega a reemplazar la percepción del ojo y otros sentidos.

Tengo algunas fotos que en algún momento odie, pero el tiempo hace que pasen de ser aborrecidas a imágenes que causan risa o dejan alguna moraleja.

Saludos nocturnos

11:30 p. m.  
Blogger Clarice Baricco said...

Me haces recordar lo mejor de esas imágenes que llevo en mi alma y te lo agradezco.

Abrazos lindo.

1:16 a. m.  
Blogger Anita Sepúlveda said...

Y yo que busco a alguien que inmortalice mi frágil memoria...

paz, conciencia y éxito

10:59 a. m.  
Blogger L.A. Rojas said...

He coleccionado todas las fotos que he tomado o me han llegado desde hace 20 años aprox.
La cantidad no la sé, pero son algunas miles. Ordenadas obsesivamente en albumes separados por años y meses.

Hoy sumé 3 más.........pero creo, pese al mal recuerdo que pueda traerme alguna, no sería capaz de borrarla.

Saludos!

L.A. Rojas

11:04 a. m.  
Blogger Pagana said...

jejejejjeje, me hiciste acordar a mi abuela H. Foto que agarra suelta donde ella aparece por alguna esquina, se recorta! Ha hecho cada destrozo que no tienen nombre!! jejejejee

Es verdad... algunas otras, duelen... y ni que hablar de los fotógrafos...PERO ESO ES OTRA HISTORIA!!!

Un abrazo, ingrato mío!

1:23 p. m.  
Blogger Diana L. Caffaratti said...

Carlos:
con eso del avance dtecnológico y la inclusión de cámaras en los teléfonos celulares, decidí comprarme uno con el adminículo incluído para tomar la imagen cuando se me presentara la oportunidad, y evitar andar cargando cámara por un lado, teléfono por otro, reproductor MP3, lap , calculadora, reloj. agenda y etc...
Así, testimonié ceremonias familiares, instantáneas, momentos en la escuela y hasta la misma lluvia copiosa de ayer en el patio del colegio donde doy clases.
Hace unas horas, terminé de denunciar su pérdida y sustracción... Me siento mal aunque sé que puedo reemplazarlo.Pero no a los momentos en que mis nietos jugaron conmigo vestidos de payasos, o cuando mi nieta menor recibía su baustimo, o cuando mis alumnos obsequiaban al Colegio una serie de objetos que con sacrificio compramos...
EN fin.
Ese recuerdo no me lo trae una imagen que miro sino todas aquellas que atesoré y no podré volver a ver.
Saludos.

10:19 p. m.  
Blogger Merlina said...

Hola amigo
Te dejo saludos
OOXX

7:43 a. m.  
Blogger Diana L. Caffaratti said...

Hola irarrazabal:
en mi otro blog descubrí tu respuesta a mi pregunta. Gracias. Es un placer saber que siempre se encuentra a alguien dispuesto a dar lugar a los pedidos. Por suerte, parece que todo está bien.
Gracias, nuevamente.

11:15 a. m.  
Blogger Anita said...

Hola Ira

Me encantan las fotos!!!
(no que me tomen fotos)

Pero tal cual tú dices, a veces se transforman en armas de doble filo, tanto para uno, como para quien está a tu lado.

Yo creo que cada cosa tiene su tiempo y lo mejor es ir cerrando ciclos.

Un beso.

Anita

3:12 p. m.  
Blogger Águila libre said...

Hola: Tengo muy pocas fotos de mi niñez y juventud. Pero desde que nacieron mis hijas, no dejo de tomar fotos para cualquier cosa, cumpleaños, navidad, fiestas, lo que sea. También desde hace poco me bajo la onda de cada vez que puedo tomarle fotos a mi mamá, haciendo cualquier cosa, o con mis niñitas, incluso he hecho que me tomen fotos con ella (y yo no soporto verme en las fotos porque siempre salgo mal). Creo que es mucho temor a que se muera y quiero tenerla de alguna manera cerca.

Muchas fotos de antes de casarme, mejor dicho todas, con mis ex, las tuve que quemar, jaja. Hubieran traido muchos problemas si hubieran caido en manos inapropiadas.

Entrete el tema.

Cariños,

María Paz

10:23 p. m.  
Blogger Doso said...

yo me acuerdo de una imagen grabada cual fotografía en mi memoria...
-Un perfume...
-Una cierta ansiedad/timidez.
-Coffes con cremas...
-Copas gigantes de chocolate con ultra mega hiper chocolate...
-Estrujando las horas...

dicen que cada vez que se mira una fotografía uno puede casi sentir lo vivido....

Abrazos muchos, viejo perro
DOSO

1:34 a. m.  
Blogger Rodrigo said...

yo tambien voy de recuerdos...y recuerdo que hace rato no se mucho de vos...ven al barrio al menos...
abrazo.

3:26 p. m.  
Blogger Câline said...

lo leí.

12:56 a. m.  
Blogger Alfonsina said...

Podemos romper las fotos pero no los recuerdos... Y es que las fotos son para perpetuar los recuerdos, pero he comprobado, que al menos para mí, las fotos no son nada más que confirmaciones de la memoria... es que a mí las fotos no me hacen recordar... a raíz de los recuerdos, llego a ver las fotos enterradas en la caja de cachureos "imbotables"...

Un saludo para tí.

Alfonsina
(...Cicuta O Maleza?...)

7:52 p. m.  
Blogger Luna Agua said...

Al borrar esa foto que deseamos olvidar, creo representa un estado terapeutico que , cuando se hace casi sin dolor, casi con nostalgia... pues es casi transformador.



Saludos

10:05 p. m.  

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