martes, julio 03, 2007

Crudo Invierno?


El invierno ha llegado y con él un mundo de grises y azules que tiñen la ciudad de frío y escarcha. Son tres meses en los que el entorno cambia drásticamente, partiendo por el cielo, que se cierra empeñado en aislarnos en una pequeña cápsula de espesas nubes que imposibilita el mirar los amaneceres, censura los ocasos y exilia a las estrellas; continuando con el frío insoportable y terminando con el coro gatuno, consecuencia del cambio en el nivel lumínico que los invita a aparearse, escandalosamente.

En estos tres meses toda nuestra cotidianeidad se ve afectada, nos vemos obligados a tomar, retomar y/o generar costumbres que nos ayuden a sobrellevar el frío. Aumenta el consumo de alimentos calóricos como chocolates y café, la casa resulta ser el mejor refugio y dormimos más. Afuera, el agua parece estar en todos lados y en todos sus estados, de la lluvia mojando nuestra cara pasamos rápidamente a recibir golpes de granizo en la cabeza, mientras el vapor nos sale hasta por las orejas.

Todo lo que provoque calor toma preponderancia, es que el clima ha cambiado muchísimo últimamente y las temperaturas se han acentuado, si antes bastaba con abrigarse para palear el castañeteo de la mandíbula, hoy es necesario forrarse con ropajes exageradamente acolchados, de esos que nos hacen ver como muñecos inflados antigolpes y aún así la temblorina corporal es evidente e incontrolable. Es extraño, pero hagamos lo que hagamos, nunca lograremos abrigar los dedos de nuestros pies y la punta de la nariz, aún cuando nos vendemos con bufandas y abrigos al punto de momificación.

Aparentemente esto del invierno puede hacernos pensar que se trata de una estación fría en todo aspecto y los colores, olores, junto con nuestro comportamiento tendiente a la hibernación así lo avalan, pero la verdad es otra, pues estamos frente a una época del año en la que es posible encontrar el amor de nuestras vidas, sí, tal y como lo lee… En verano los cuerpos son los protagonistas y toda relación que nazca en esta época está basada en lo netamente sexual; En primavera, las flores, mariposas, los trinos de los pajarracos y toda esa bobería colorinche son solo un cliché comercial opacado por las desagradables alergias; Y el otoño no es más que una estación para llorar la perdida de los ‘pseudo amores’ concebidos artificialmente en las dos estaciones anteriores. Mientras que en invierno, podemos mirarnos directamente a los ojos sin ninguna distracción visual, pues el cuerpo está cubierto completamente e instintivamente buscamos protección, un refugio seguro contra la soledad invernal y es con nuestra mirada con la que ofrecemos y pedimos albergue emocional.

El clima está cambiando, de eso no hay duda y probablemente nada logremos hacer contra ello, puede que las consecuencias de esta mutación estacional nos lleve a cataclismos impensables, pero podemos sacarle partido al frío extremo, tan solo basta con cubrirnos más y mirarnos a los ojos.

Vamos, cúbrete cuanto puedas del helado azul y mantén tus ojos despejados, el cielo se cierra para que no te distraigan los amaneceres, atardeceres ni las estrellas, levanta la mirada que hay alguien allá afuera esperando toparse con tus pupilas, con una barra de chocolate en la mano y dispuesto a abrigar tus pies y tu nariz, con una serenata felina como música de fondo…




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