martes, mayo 08, 2007

El Legado de Walt Disney


Desde muy pequeños fuimos casi instintivamente adorando a cada uno de los personajes creados por este particular señor. Cada vez que la televisión mostraba aquella inconfundible hada salir de un majestuoso castillo y con su varilla hacer resplandecer miles de colores, sabíamos que empezaría un viaje lleno de aventuras mágicas que duraría horas y nos entregábamos a la diversión animada. Por desgracia, cada uno de sus personajes e historias tienen dos caras, que varían de la inocente candidez a la mundana realidad conforme pasamos de niños a adultos.

Ejemplos de estas dualidades hay por montones y son imperceptibles a temprana edad. Cómo explicar que Goofy y Pluto, aún siendo ambos perros, uno hablara y el otro no?, esto nos lleva a pensar en las detestables diferencias que existen entre los seres humanos adultos y la aún más detestable estigmatización respecto a estas. Así también, las dulces Daisy y Minnie, que en nuestra niñez eran percibidas como simpáticas y adorables novias de Donald y Mickey, no son más que un par de casquivanas que sin mediar motivo alguno más que el interés, cambiaban de gusto, moviéndoles la cola y lanzándose a los brazos del pato ricachón llamado Glad y del fortachón Pete (extraño animal con apariencia más bien gatuna) respectivamente. A eso… hoy por hoy… se le llama infidelidad… y duele.

Los personajes principales no se escapan. Mickey, el otrora visualizado como un simpático ratón, hoy no es más que un animal en extremo egocéntrico, de voz chillona y seguro de si mismo, todo le sale bien y jamás se equivoca y ha llegado a ser la aborrecible extensión de su creador. Donald, por su parte, a punta de inentendibles gritos y eufóricos ataques de histeria era visto en nuestra niñez como un divertido pato loco que nos generaba carcajadas a raudales y hoy nos enrostra lo peor de nuestra adultez, la ira desatada e irracional. Lo más curioso de todo esto es que estos personajes no han cambiado sus actitudes con el tiempo, somos nosotros los que les damos otra connotación a sus actos.

Así mismo, cada una de las entrañables y hermosas películas animadas que el ‘tío’ Disney creó en vida puede llegar a generarnos más de alguna frustración. Cómo olvidar la angustiante escena de un ciervo desvalido en medio de un bosque en llamas cuya madre muere calcinada dejándolo desvalido. Imposible borrar de la memoria al elefante orejón que debió llegar al extremo de tener que volar con ayuda de estas para poder justificar su diferencia. De igual modo, quedará en nuestra mente en niño de madera que deseó ser real y era deformado cada vez que mentía. Todos ellos eran acompañados por pequeñitos personajes que actuaban a modo de consciencia externa, demostrando que no es posible realizar acto alguno por nosotros mismos. Si bien es cierto ninguna de esas historias es de la autoría de Disney, fue él el encargado de inmortalizarlas en nuestra mente.

Es ahora, en nuestra treintena, que nos damos cuenta de que los príncipes azules montados en corceles blancos no existen y que las bellas doncellas virginales… tampoco, aún así seguimos tomándolos como patrones de nuestros ideales a buscar, seguir y conseguir. Descubrimos que los malos no pueden ser tan malos, que nunca se arrepienten de serlo y que jamás les llega su castigo y que uno mismo puede llegar a ser aquel malo, sin querer serlo o queriéndolo. Comprendemos que el cuento no acaba con el primer beso y que ese es sólo el punto de partida donde el ‘Y vivieron felices para siempre’ es cambiado a la fuerza por un ‘E intentaron ser felices mientras pudieron soportarse’.

Quizás el señor Disney comprendía bien esto y pretendía brindarnos mágicos recuerdos mientras fuésemos niños y la inocencia durase. Puede ser que quisiera mostrarnos de forma didáctica lo que enfrentaríamos de adultos, darnos herramientas para desempeñarnos en el mundo de grandes. O tan solo quería jodernos… Ya habrá tiempo de pedirle explicaciones una vez que despierte de su frío sueño y logren activarle nuevamente su congelado cerebro. Me apunto en la lista de activistas en pro de respuestas claras y lógicas acerca de lo que perseguía al generar un mundo animado lleno de dulzura, color, magia y aventuras, mismo que pierde su inocente significado y se satura de dobles lecturas una vez que la vida real nos llena de consciencia, cuando las experiencias personales traicionan al niño que alguna vez creyó que viviría feliz… para siempre.




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23 Comments:

Blogger Pinochet C. said...

Es cierto, me ha abierto los ojos esta noche jajajaja y lo digo además por lo de Max Wright.. En fin.. y ha pensado en Hugo, Paco y Luis.. ¿De dónde salieron? siempre creí eran hijos de Donald y más allá al parecer el dejar botados a los hijos era una práctica relativamente usada por los monos animados y sus creadores,, a modo de muestra y fuera de Disney.. Cocolizo????? no era Popeye su padre y Los Pitufos por otro lado cuál es su mensaje

5:39 a. m.  
Blogger El Santa said...

Bueno, si nos ponemos a analizar el contenido "entre líneas" de los dibujos animados clásicos, ninguno se salva.

- Goofy y Silvestre son los únicos "padres solteros" de la televisión animada.
- ¿Los sobrinos del Pato Donald aparecieron por generación espontánea?
- ¿Will E. Coyote era un genio tarado o simplemente tenía mala suerte?
- ¿El Pato Lucas es negro y por ende la xenofobia de la que es víctima?

Más simple que eso, mejor no leer entre líneas, hay mejores cosas de las que preocuparse hoy en día.

11:17 a. m.  
Blogger Águila libre said...

Hola: no me puedes hacer esto, no ves que yo aún, aunque sepa todo esto, cuando veo alguna de las películas de dibujos animados con mis hijas, las miro con los mismos ojos de niña inocente (jajaja). Jamás pienso ni busco ver la otra parte.

Creo que lo lindo de ellos es que nos transportan a un mundo ídilico, lleno de fantasía y con esa parte hay que quedarse.

Tu de verdad crees que este señor este congelado?

Muchos cariños,

María Paz

2:50 p. m.  
Blogger Horacio said...

Jajaja que buena entrada. Me acordé de una teoría que enuncia que Los Pitufos son la representación de los 7 pecados capitales (Pitufo Goloso es la Gula, Pitufina la Lujuria, etc.) y así sucesivamente, una gran lista de lecturas entre líneas se han publicado sobre los enanitos azules. Esta conversaicón da para rato!

Cuídate Ira, que estés súper bien!

8:19 p. m.  
Blogger Doso said...

Nadie puede darle otra connotaciones que no tienen los personajes de Disney, si empezamos a cuestionar cada uno de los dibujos animados existentes, en todos encontraras guiños a ciertas cosas, pero de ahí a tomarse el tiempo y mas encima creerse el cuento... eso es demasiada ociosidad...

Mientras tantos, bastante entretenidos encuentro a Disney, y ano se hacen dibujos como aquellos...

Saludos
DOSO

12:47 a. m.  
Blogger Alfonsina said...

Ira!!!

Me parece un pco injusto descargar todas las críticas en Walt... es que ningún cuento, dibujo animado o canción de cuna se salva...
Cachai lo de Alicia va en el coche?

Es heavy!!!, se trata de una niñita muerta que la van a enterrar junto a su papá!!! maaaaaaaaaaaaaaaal!!!

...y la caperucita roja, la cancioncita del "perro judío" y la catalepsia de la Bella Durmiente...los tres chanchitos, hansel y gretel y hasta los pollitos dicen que se mueren de hambre y de frío!!!

No!, si por eso estamos cagaos...jajaa!!! de todas formas prefiero a warner... lejos!

Un saludo!!!

Alfonsina en trauma (...Cicuta O Maleza?...)

11:38 a. m.  
Blogger faracita said...

Esto me recuerda que en el último año de colegio fue la primera vez que escribí sobre el "felices para siempre" y recuerdo que la conclusión de mi papaer es que la única manera que las aprejas pasaran a la posteridad como grandes amores es que ambos debían morir. Romeo y Julieta como los íconos.

Fito cantaba en ese entonces:
"todo amor perpetuo deberás matar,
cuerpo sobre cuerpo, cuerpo sobre el mar,
sobre el mar de los caídos,
frente a Donna Helena"


Es cierto que Disney tiene que haber tenido una sicopatía no menor, pero a la vez su creatividad de genio para plasmarla de una manera infantil no impidió que fuéramos felices como los niños que éramos.. no es cierto?

Claramente los de treinta no somo su público objetivo... demasiados cuestionamientos, diría yo.

Buen post,
me evocó gratos recuerdos.

un abrazo,
es bueno encontrarlo otra vez,
C.

5:15 p. m.  
Blogger Criatura Nocturna said...

Extrañamente nunca me gustó la familia Disney, y casi a la rastra fui a Disneyworld.
Siempre hice doble lectura de los cuentos, jajajaja paranoica desde la cuna.
Absoluta desconfianza de Caperucita.
Ricitos de Oro de una patudez enfermante.
Pinocho, retonto.
Por mencionar algunos.
Uno de los que me gustaba era Cenicienta, pues logró salir a delante aguantando condiciones adversas. Algunos cuentos de León Tolstoi, ya que teníamos una ediciones traducidas de Editorial Progreso muy buenas.
Ah, y el traje del emperador, buenísimo. Cómo tanta gente borrega...

Y no sigo más porque parecerá post,jejejeje

Saludos nocturnos

11:20 p. m.  
Blogger L.A. Rojas said...

También dependerá de la connotación o de su influencia directa y/ indirecta.
El Disney de la última etapa, irremediablemente se cargó a la "cosa política" por diversas razones y una de ellas, era la tremenda influencia de la factoría dentro del desarrollo cultural y social de los niños, jóvenes y adultos de USA. Por dar algunos ejemplos, sus películas eran exhibidas a las tropas en guerra.
Uno de sus biógrafos que en estos momentos no recuerdo, tildó al genial Walt (pues sí que el tipo era brillante) de fascista y de apoyar en una fiesta (supuestamente ebrio) al exterminio judío por parte de los nazis. Pero de esto sólo quedó el mito.

Por otro lado, la primera etapa Disney estaba influencia severa y profundamente, pues una serie de cuentos eslavos monárquicos que se creían perdidos o mejor dicho, desconocidos para el común "masivo" del público y claro, alguno de sus filmes son bastante duros en ocasiones para niños y con claras doble lecturas.

Así para muchos 'La Cenicienta' no es más que una arribista. 'Blancanieves' sería una especie de "mamasan" de los enanos cachonderos pero OJO, en el cuento original es mucho más explícito.Y así podría seguir la lista.

Disney si bien dirigió no todas las más populares de la factoría, estuvo inevitablemente detrás de todo el desarrollo y creación de las que no tienen su firma principal. Es un hecho. Es como Spielberg ahora, que uno sabe que si "produce algo" la está tecnicamente realizando.

Cierta corriente de estudio incluso a tachado a Disney de "pagano" y contrario a las dogmas de la Iglesia Católica. Eso podría deducirse tras analizar alguno de sus más importantes filmes, pero cosa rara.
Ahora se insiste con señalar a a Miyazaki como el Disney actual o de Asia, cuando al contrario del norteamericano, el nipón tiene profundas y sólidas bases cristianas. Es cosa de ver 'El castallo andante' y la alegoría al Cristo que da la vida por salvar a la humanidad y resucita, es evidente.
Cosa que Disney no trató y por algo en círculos intelectuales era tema de discusión.

Es un tema sumamente apasionante y que mejor cortó acá, o me extenderé mucho.

Saludos

L.A Rojas

1:59 p. m.  
Blogger Diana L. Caffaratti said...

Un manto de piedad para Walt, please!
Al fin y al cabo:¿ no eran más crueles y mucho menos morales los mitos de la antigüedad?
Un manto de piedad para Walt, que nos arrancó tanto placer en la edad de nuestra inocencia.
¿O será que al tener veintiypico de años más que tú, ya he pasado la etapa de recriminarle a Walt? (lo he hecho)El mundo se ha encargado de demostrarme que sus personajes de ficción siguen muy distanciados de la realidad.
Tal vez sus historias hayan sido sólo una materia introductoria para prevenirnos cómo era la realidad: egoismos, histerias varias, diferencias notorias, poder, avaricia...
¿Hay algún niño que por casualidad haya simpatizado con el Tío patilludo quién nunca tenía nada para nadie? ¿O con Glad que siempre estaba haciendo perder al pato Donald? ¿O con los tres bribones siempre de antifaz quienes nunca terminaban bien?...
En fin: hay tanto para criticar como para alabar, según desde donde se lo mire.
Yo no podré esperar a que se despierte, pues mis alforjas siempre están imposibles de pagar semejante proyecto. Además.¡Sufro tanto el frío!....

Nota: Me ha gustado tu artículo. ëlñ me llevó a la respuesta. Pero es muy valiosos lo que dices.

9:00 a. m.  
Blogger el waxón said...

no sé si valga la pena ponerle tanto talento al cuento... la idea es ver los monos y reirse un rato... nada más
slds
rein

7:28 p. m.  
Blogger eggy said...

Desde muy chico todo lo que tenga que ver con Disney me despierta cierta animosidad. Nunca pude quererlo a Mickey, siempre me pareció un imbécil que no le llegaba ni a los talones a Jerry, por nombrar otro de su especie. De hecho, el único personaje que me cae bien es Donald, tanto de chico como ahora, y seguramente sea ese mal humor crónico con el que me he ido identificando a medida que pasaban los años. Y sus películas siempre fueron crueles. Cuando otros se morían por Disney a mí no me gustaba, y era considerado como algo raro. Hoy veo en sus productos una extensión de la idioscincracia estadounidense, por lo que ya no solo no me gusta, sino que me resulta molesto. Pero Donald sigue ocupando un lugar en mi corazón, mientras me sigo enojando por estupideces.
Un abrazo!!

12:41 p. m.  
Blogger Clementina said...

Muchas gracias por el "recordatorio" en el más amplio sentido de la palabra.

Cariños, Clem

2:41 p. m.  
Blogger Flicka said...

Nunca fui fanática de los dibujos animados, no me llamaban la atención y no recuerdo cosas que mis contemporáneos sí.

Efectivamente, es comercio absoluto, idealizando una realidad inexistente.

Buena agudeza, ojo crítico.

Saludos

4:50 p. m.  
Blogger rominita chii said...

Benedetti dice en uno de sus poemas que cuando niño un charco le parecía un océano. Eso hace Disney, le vende charcos a los niños y les dice que si quieren creer que ese es el oceano lo crean.
La vida real es dura y tenemos muuuchooos años para darnos cuenta de esas cosas, creo que "Don disney" fue inteligente e hizo realidad su sueño, vendiendole sueños a los clientes más dispuestos a comprarselos.
En lo personal no me gustaban los "monos Disney" yo crecí viendo a "Angel" perseguir la bendita flor de 7 colores que al final estaba en su járdín; a "candy" aferrarse a cuanto hombre conoció para finalmente casarse con su mejor amigo... y varios más cuyas historias viví a concho y ahora me dan un poco de risa... pero al menos no me decepcionan.
cariños

10:01 p. m.  
Blogger Rafael said...

Es la intención de Disney el problema? o o en realidad es esta cruda sociedad que no nos deja espacio para seguir soñando?...

Saludos!

10:37 p. m.  
Blogger Blefaroplastía said...

Uno le puede sacar quintas lecturas a cuanto evento, programa, cuento y etcetera exista. Desde esos monos hasta la última cena de davinci, pasando por la guerra fria de las galaxias, los trajes diabolicos de xuxa, la virgen de la guadalupe, la caparucita roja y más etceteras. No me imagino que no pueda ser así. El punto esta si se está haciendo algún tipo de propaganda encubierta y lavandonos el cerebro.

En todo caso creo que la mayoría somos demasiado tontos como para cacharlos.

Eso

B.

10:38 p. m.  
Blogger Pagana said...

cómo que los principes azules no existen? Yo estuve tomando mates con uno el domigo!!
Bueno, quizás no fuera azul... al menos no por fuera... pero que era principe no me queda duda!

Un abrazo tontin adorado!!

6:43 p. m.  
Blogger Tondo Rotondo said...

Gracias por acercarme al lado no mediático de Disney...

10:04 a. m.  
Blogger Anita said...

Ira

Simplemente te saludo.

Anita.

12:06 p. m.  
Blogger eduardo waghorn said...

Así es, se ha psicoanalizado a Disney innumerables veces...y tal vez todo sea cierto.

Lo cual no niega su legado. Todavía me estremece La Cenicienta, y mi hijita de 6 años...también.

Saludos para tí!! He vuelto.

5:11 p. m.  
Blogger La Revolución de las Costillas said...

mmm... a mi nunca me han gustado muco los dibujos de Disney, sobre todo en sus películas, cuando se colocan a cantar uff! me da lata!

12:23 a. m.  
Blogger Jose said...

hasta que te encontreee

11:52 p. m.  

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