lunes, mayo 29, 2006

Infidelidad


"... una verdadera prueba de fuego de la pareja: destruye aquellas en las que falta amor, y consolida las demás". Tordjman

En las relaciones de pareja, una vez comprometidos, se ponen todos los sueños en pos de ser felices con la persona amada. Proyecciones como formar familia, con casa e hijos en común, suelen ser realizables bajo el alero de la confianza construida, donde cada uno siente conocer al otro ‘como la palma de su propia mano’.

Las crisis de pareja son inevitables y necesarias para la consolidación de la relación. Por lo general, estas crisis suelen aparecer en los primeros meses o años luego de establecerse juntos o declararse como ‘pareja estable’, cuando se cambia de la convivencia estrictamente social a la convivencia más íntima. Cada crisis aportará más conocimientos del ser amado y por lo general, una vez superadas, terminan por fortalecer el vínculo, estrechando lazos y dejando la sensación de conocerse un poco más. Estas crisis variarán de acuerdo a lo afianzado de la relación y van desde situaciones domésticas como las diferencias de hábitos hogareños hasta choques de caracteres entre familiares.

Dentro de las crisis de la pareja, una de las más graves es la infidelidad, pues conlleva a una serie de cuestionamientos morales y consecuencias devastadoras, tanto para el engañado como para el infiel. La infidelidad no es más que generar algún tipo de lazo afectivo o sexual con alguien por fuera del vínculo estable y al margen de los fuertes daños, por lo general suele verse como víctima al engañado, pero ¿cuanto hay de cierto en esto?.

Existen varios mitos urbanos con respecto a la infidelidad. Se dice que las mujeres son mejores infieles, al ser grandes guardadoras de sus propios secretos. Recuerdo haber escuchado de una mujer decir: ‘Aunque me pongan electricidad en los pezones, la respuesta será siempre NO’. Los hombres, por su parte, tienden a ser mas desordenados en cuanto a las relaciones paralelas y, a pesar de guardar silencio, su comportamiento cotidiano tiende a traicionarlos y la frase que más escuchamos es ‘Si me pillan… cago!’.

Quizás una de los momentos más dolorosas se concentra al momento de descubrirse la infidelidad. Quienes se sienten víctimas pueden revisar números telefónicos, oler ropas, auditar cuentas y hasta seguir a su pareja, pudiendo pasar meses y hasta años intentando recolectar información que permita sorprender in fraganti al cobarde traidor, sumergiéndose en un mar de especulaciones e investigaciones dignas de Sherlock Holmes. Una vez descubierto, no dudarán en averiguar nombres, direcciones e incluso contactar a la competencia para tan solo escuchar su voz o pedir explicaciones.

Después de descubierto el acto de infidelidad, quienes han traicionado optan por desechar la relación paralela para avocarse por entero a la relación estable, deshaciéndose en disculpas y procurando demostrar absoluta integridad, incluso, no faltará quien reclame perdón y se moleste por no obtenerlo. Quienes han sido engañados, ven su entorno destruido y su autoestima bajar a niveles deplorables, miran con odio y establecen un antes y un después en la personalidad de su pareja; sufren, pero son incapaces de ver en si mismo los errores cometidos que han llevado su relación a tal extremo. Por lo general la infidelidad marca el fin de la relación, pero para quienes optan por continuar ya nada será igual, quedarán con el trauma de haber sido engañados, será difícil perdonar y enrostrarán la infidelidad pasada en cada discusión compleja o ante cualquier indicio de alejamiento. Para quienes terminen la envenenada relación, les será difícil aún establecer una nueva sin cargar con los fantasmas de la anterior.

Visualicemos a las relaciones de pareja en el ámbito mercantil, donde nosotros somos clientes con necesidades que satisfacer y donde el resto de la gente son los productos que pueden o no saciar nuestras exigencias, transformándose así en potenciales parejas. Si de estas demandamos cariño, tiempo, sexo, cuidado, comunicación y reconocimiento, obteniendo solo las primeras cuatro, el resto será suplido por otros ‘productos’, probablemente amigos o familiares. Pero cuando no se recibe lo que se considera esencial en una pareja, como el sexo o el cariño, se buscará a alguien que llene aquellos vacíos, sin perjuicio del amor que se sienta hacia la pareja estable. Lo anterior pone en aprietos a quienes se sienten víctimas de la traición de sus acompañantes, pues serían estos quienes no entregan lo necesario para que la relación fructifique.

Dentro de la relación de pareja debemos ser buenos ofertadores y demandantes claros, exigir calidad en los ‘productos’ y proveer de los mismos en forma objetiva. Verbalizar nuestros requerimientos a fin de definir nuestras carencias, generar confianza, ser presencia presente. Una vez más será la comunicación lo que nos llevará a la felicidad plena y queda claro que el amor no basta para ser fiel.

viernes, mayo 19, 2006

Los 80s


Antes de que la década de los 80 pase a ser reemplazada por la de los 90 en cuanto a nostalgia y recuerdos, me permito hacer un homenaje a toda esa generación, que sin duda hasta el momento ha sido la más desordenada en todo aspecto.

Ropa:
Difícil recordar los 80 sin poner cara de arrepentimiento cuando visualizamos lo que usábamos para vestir. La pésima idea de la ropa unisex dio paso a una diferenciación rotunda y marcada entre hombres y mujeres. Mientras ellas usaban chaquetas cortas con hombreras muy prominentes y flecos, blusas con cuello bote, calzas de lycra y cinturones anchos de cuerina con adornos de metal grandes y pesados; ellos exhibían pantalones grandes de tela amasada extrañamente ajustados y arremangados en su basta, con zapatos tipo mocasín marca Pluma de color negro acompañados de calcetines blancos. Era común ver en ambos sexos accesorios como suspensores, jardineras, lentes de espejo o Ray Ban, añadiduras de tela a los costados de los pantalones y alpargatas Iberia. La ropa 'nevada' fue otra de las características del vestuario, si no existían los medios para comprarlos, un buen algodón con cloro creaba el mismo efecto.

Look:
Quizás uno de los desastres más notorios en esta década.
Ellas con mucho maquillaje y sus características chasquillas (flequillos o copetes) que fueron mutando, desde la ordenada y simple al principio, hasta unas colosales antenas parabólicas de tres pisos ya casi acercándose a los 90s. Las de cabello más rebelde o crespo optaban por el desorden, pero el intento de chasquilla prevalecía mostrando una especie de muñón de pelo mutilado, endurecido a son de litros de laca.
Ellos se paseaban entre el peinado con partidura (raya) al medio y el corte de pelo tipo garzón o más conocido como hongo. En los 80s las manos en el pelo reemplazaron a las peinetas de los 70s. Muchos, inspirados por grupos musicales como The Cure, no tendrían problemas en maquillarse.

Todo lo anterior deja a los 80s como una década sin imágenes, no conozco a alguien que conserve fotografías de ese tiempo y si las tiene, las guarda en lo más profundo de la gaveta, por vergüenza.

Música:
En Chile el Rock Latino imperaba producto del cierre del ingreso de ‘mercadería’ norteamericana y a pesar del nombre incluía mayoritariamente grupos chilenos y argentinos. Bandas como Los Prisioneros, Enanitos Verdes, GIT, Valija Diplomática, Nadie, QEP, Virus, sumados a Fito Paez, Charly García, Miguel Mateos, Mecano, Magneto, Hombres G, Sui Generi, etc… hacían remecer a nuestra juventud con sus letras llenas de protesta, realidad, alegría y desenfreno.
Una sutil apertura al exterior trajo nombres como Debbie Gibson, Tiffany, Maddona, Paula Abdul, NKTB, Phill Collins, INXS, Duran Duran, George Michael, A-HA, Roxette, etc… quienes nos despertaron el gusto por la música pop.
Europe, Poison, Bon Jovi y Guns & Roses nos mostraban el lado glam del rock, con baladas duras y estridentes melodías, todo lleno de imponentes melenas dignas de un león en celo.
Van Halen, Deff Lepard, Aerosmith (antes de su conversión), White Lion, etc… enseñaban el otro extremo del rock, para algunos en su más pura expresión.

Fiestas:
Para una década que intentaba manejarse dentro de los límites que imponía el régimen militar, las fiestas se realizaban solo en colegios. Común era en ese entonces ir a los malones solo de 20.00 a 24.00 hrs. Varios focos de colores metidos dentro de tarros de leche en polvo pintados de negro, una y solo una luz estereoscópica y la inentendible costumbre de los asistentes que formaban, en estricto orden, una línea para hombres y otra para mujeres mientras bailaban simulando tocar guitarra o batería, hacían de los fines de semana la única entretención nocturna. A la hora de los lentos (baladas), la pista se desocupaba casi por completo y las parejas que quedaban se mecían de lado a lado y en círculo, bailando en un abrazo que dejaba cerca de 30 cms de separación de un cuerpo con otro, mientras el resto de los participantes aprovechaba el receso para ir por papas fritas y una bebida Free (puajjj!). Todo bajo el estricto control de apoderados, profesores e inspectores que rondaban la cancha.

Artefactos:
Fue el inicio y la actualización de varios de los artefactos que conocemos hoy. El cassette reemplazó a los discos, donde podíamos incluso piratear la música de la radio y grabar nuestras voces.
El computador llegaba a nuestros hogares en formato Atari, pesados armatostes que servían solo para jugar e incluían cartuchos que se enchufaban en el teclado y demoraban varios minutos y hasta horas en cargar para jugar Pac-man, ayudar a una cuadrada rana a cruzar una calle atestada de vehículos o huir de unos autos que nos perseguían en un laberinto. Todos estos juegos estaban acompañados de una estridente música.
Como olvidar la maravillosa posibilidad de grabar nuestros programas de TV favoritos en formato Betamax…

Lenguaje:
Nada distingue mejor a una década de otra que el lenguaje y en los 80s este fue notoriamente diferente al de las anteriores.
Fue en este período que nació el ‘cachai’ y se hizo verbo el ‘weón’, las mujeres fueron ‘palomas’ y se hizo costumbre el ‘taquillar’ para ser, parecer o pasarlo ‘grosso’. Si no nos gustaba alguien, pues le dábamos 'filo' y punto.

Televisión:
Cuando aún no existía la televisión por cable ni Internet, cada país batalló con su propia programación.
Clásicos en Chile son ‘El festival de la Una’ donde los concursos llevaban de premio una Sabrosalsa Deyco o el gran premio de una guitarra tizona, el invitado internacional era Pablito Ruiz y sus secciones eran tan escalofriantes como ‘Su sueño por un día’, donde sentaban a una ama de casa en un trono de mimbre adornado con cintas y flores de papel higiénico blanco para cumplir el sueño de conocer a algún cantante o darle un beso al animador.
Como olvidar al ‘Jappening con Ja’, ‘Marta a las 8’, ‘Bellas y audaces’, ‘Pipiripao’, ‘Sábado taquilla’, ‘Extra jóvenes’, ‘Más música’, etc…

Los 80s se han convertido en una década kitch de culto, donde los colores, la música y los gustos se mezclaron en imperfecta sincronía para generar un baúl de recuerdos en común. A partir de ella se dividen las tendencias y dan paso a los 90s y su búsqueda de la identidad en el vestir y el actuar, dejando a su antecesora como la década del desorden y el mal gusto.

viernes, mayo 12, 2006

Bisexuales


Dicho de una persona: Que alterna las prácticas homosexuales con las heterosexuales. (RAE)

Es claro que en la pubertad el rol sexual es definido por medio de las experiencias, cuando las hormonas golpean fuertemente nuestro subconsciente y somos capaces de sentir placer con cualquier cosa que roce nuestras partes íntimas o incluso nuestra piel. Según esto, podremos definirnos a futuro como heterosexuales mayormente y como homosexuales o bisexuales en menor proporción.

Si hablamos de minorías sexuales y sus complicaciones sociales, la bisexualidad lleva las de perder al considerarse fuera de los cánones normalmente aceptados, en donde a la heterosexualidad se le une la homosexualidad en una comunión de vecinos conocidos y últimamente aceptados, pero no siempre comprendidos. Fácilmente los bisexuales pueden pasar la vida entera sin exteriorizar sus sentimientos, prueba de ello es que todos tenemos algún conocido homosexual, pero ninguno bisexual que se auto declare como tal.

Se dice que estadísticamente hay más hombres que mujeres bisexuales, esto se puede explicar porque los grados en que esta se presenta son paleados al ocurrir actos tan simples como besar, alabar el escote o corregir el corpiño de una amiga o simplemente tocarse. También se especula que es más aceptada la bisexualidad femenina, cuantos hombres han tenido como fantasía sexual un “menage a trois”? o encuentran erótica una escena sexual solo con mujeres?.

No existe un prototipo físico de un bisexual, pero al analizar su conducta se pueden notar atisbos de un comportamiento hermético, en él que la soledad y la reserva, sumados a un magnetismo especial, juegan un papel preponderante al momento buscar un factor común entre ellos. Mentalmente, viven atormentados al augurar un rechazo social de proporciones devastadoras de conocerse públicamente su condición, se debaten entre su heterosexualidad exteriorizada y sus tendencias homosexuales, las que manejan con una reserva digna de un secreto de estado. Así, pueden pasarse la vida entera con relaciones paralelas, teniendo siempre a la heterosexual como relación base y manejando su contraparte como un placer culpable esporádico. Esto explica el porqué jamás encontraremos a un bisexual con pareja estable homosexual.

Lejos de la comprensión social de la que gozan los homosexuales actualmente, los bisexuales son catalogados prejuiciosamente como enfermos por no estar definidos. El solo nombrarlos lleva a la mente inevitablemente la idea de una familia destrozada por los actos de un hombre que se pasea libremente por relaciones con personas del mismo sexo en un acto de condenable homosexualidad reprimida y traición. Pero la verdad es otra, sus mayores críticos, jueces y castigadores son ellos mismos, pues si bien siempre terminan rindiéndose a los placeres, intentan reprimir sus instintos con fuertes autocríticas y cuestionamientos.

Muchos piensan que la bisexualidad como tal no existe y que se trata tan solo de un intento de esconder una homosexualidad no asumida, una peligrosa etiqueta, un cobarde disfraz que tiene por objetivo normalizar socialmente aquello que de por sí es normal, pero que incomoda, transformándose en un peligroso juego de roles donde solo uno juega y todos pierden una vez que se descubre al protagonista.

Así como los tiempos están cambiando en todo, la bisexualidad no se salva. Ya son muchos los adolescentes que, amparados por una sociedad que se abre cada vez más, están experimentando su sexualidad de forma más libre y a más temprana edad. Es solo cuestión de tiempo para que la nueva generación de bisexuales se muestre más libre, con los riesgos que esto conlleva. La pregunta es obvia: Si se necesitaron siglos para que la sociedad aceptase a los homosexuales como pares, dejando las odiosas diferencias detrás, qué tan preparado se está para comprender y aceptar la bisexualidad?

Dejando los prejuicios sociales y resquemores personales de lado y considerando que nuestra piel es el órgano erógeno por excelencia, hemos de deducir que somos todos y cada uno de nosotros en menor o mayor grado bisexuales desde el momento en que nuestra piel se activa al tacto y nuestro deseo se enciende. Inténtenlo, y si su juicio les traiciona con pudor, pues... cierren los ojos antes de experimentar.

sábado, mayo 06, 2006

El poder de las palabras II


Hace algún tiempo, después de el artículo del periódico LUN acerca de este blog, comencé a recibir mails de personas que decían sentirse reflejadas por lo que aquí se publica. De todos los mails, uno llamó poderosamente mi atención, sus palabras me sonaban honestas y hablaban de mucha soledad, por lo que sentí la obligación de acogerle dada mi condición mental de protector y la nula capacidad de ser ajeno al dolor de otros.

Al cabo de varios mails en tono muy cordial, invitaciones a conversar 'en línea' con los amigos que suelen venir cada día al fin de la jornada para desestresarse conversando de lo humano y lo divino y luego de su escasa y torpe participación en el chat debido a lo poco práctico de este, un correo electrónico de esta persona vino a enrostrarme lo errado que estaba al pensar que mis intenciones estaban siendo bien recibidas. En dicho mail se catalogaba a mi sitio como un "circo romano" y "cacería de brujas", a mi como un "mero espectador de toda la tontera y mezquindad que existe en estos sitios, lo que se reduce a seguir idiotizando a las personas" y con respecto a los participantes decía: "hay en algunas cabezas tan poca sangre bombeando o neuronas en total estado de abandono". Y el remate: "Recuerdo aquel día que abrí el periódico y vi el comentario de su blog... me siento orgulloso de saber que me sigo equivocando a diario..."

Fue inútil revisar cuanto correo electrónico habíamos cruzado, no encontraba en ellos ningún atisbo de mala intención de ambas partes. Intenté, incluso, leer entre líneas mis propios escritos y el de los asiduos al blog... y nada. Para mi estaba claro que lo que este personaje vomitaba en su mail eran solo prejuicios, pero al parecer para él la situación era seria y le hacía mucho daño.

Armé recuerdos de vivencias y logré ver que esto no es nuevo en mi, en menor o mayor grado las historias de malos entendidos nacen casi junto conmigo. Hablando con personas conocidas acerca del tema, las anécdotas surgieron como el vapor del café que bebíamos y en cierta forma fue reconfortante saber que estos episodios no son de mi entera exclusividad. Ante esto y con la cabeza más fría, las preguntas asomaron como los insultos en el mail en cuestión: ¿Cuanto de lo que queremos mostrar es lo que realmente leen de nosotros?, por consiguiente, ¿Es de nuestra responsabilidad el que aquella lectura sea la correcta?.

Recordé un suceso similar que meses atrás motivó el escrito "El poder de las palabras", en ese post yo me encontraba caminando por la otra acera, pero mi postura fue la de alejarme, sin palabras.

Luego de mucho pensar, llegué a la conclusión de que en toda comunicación el lenguaje corporal es complemento indispensable. Los mails y chats, al carecer de esta se transforman en una suerte de canción sin música, donde el ritmo de la voz dará una idea de la melodía y la instrumentación, las cuales quedan a interpretación de quienes escuchan. En este caso es necesario doblar los esfuerzos para comunicar un simple sentimiento, cualquier palabra omitida o con doble interpretación puede llegar a confundir al lector quien, si no posee la habilidad básica de preguntar ‘a que se refiere?’, podrá ser invadido por una vorágine de sentimientos viscerales y prejuiciosos. Desde este prisma logro entender a quien inspiró este post y lamento que las palabras sean para él armas de doble filo y la soledad se transforme en su ataúd.

jueves, abril 27, 2006

Vecinos...


Todos tenemos al menos uno y más de algún defecto le encontramos: Si no son exhibicionistas son voyeuristas; Si no son ladrones son entrometidos; Si no son altaneros están en la bancarrota; Jóvenes fiesteros o frágiles octogenarios; Los hay Humildes y por supuesto...Soberbios.

Tienen esa capacidad de ser odiables y adorables según el más mínimo movimiento. Dueños de una mística especial que data de tiempos inmemoriales y que ha sido reflejada en cuanto chiste o serie televisiva existe. Como olvidar al perfectirijillo Flanders de 'Los Simpsons', a los entrometidos Ochmonek de 'ALF', los burlescos Darcys de 'Married with Childrens', Los desconfiados Kravitz de 'La Hechizada' (Bewitched), los envidiados Tinckelbergs de ‘Los padrinos mágicos’, los pacatos ingleses de ‘Mad about you’, la vecindad completa del 'Chavo del 8' o los dispares vecinos de la serie española 'Aquí no hay quien viva'. La lista es interminable y podríamos seguir por siempre.

Lo mismo da si vives en un exclusivo condominio tipo ABC1 o en una popular población, la plantilla vecinal se repite así como los 'cacareos' al momento de convocar a alguna junta, en donde si de algo estaremos de acuerdo es en no llegar a acuerdo alguno, solo lograremos ser blanco de secretos comentarios una vez finalizada la reunión, una suerte de fuego cruzado, donde las armas son los labios y las balas... los comentarios.

Hay quienes jamás conocen a los suyos más que por sus actos o defectos, con seudónimos como: 'El loco', 'La perdida', 'El Psicópata', 'El solterón', 'La gorda', 'la vieja', todos acompañados con las palabras 'de al lado', se forma la frase que diferenciará a uno de otro vecino. Así, podemos pasar años sin saber quién es realmente el personaje que respira y siente a nuestros costados.

Si tus vecinos son jóvenes, no dudan en poner los parlantes en el patio o terraza con un 'perreo' a full los días viernes, mientras las risotadas de sus invitados resuenan en nuestros oídos cansados. Luego de un tiempo, no tendremos consideración con ellos al doblegar la potencia de nuestra música, aduciendo la ley del Talión como venganza ejemplificadora. Quienes viven en casas pareadas o en edificios, estarán condenados a escuchar desde conversaciones hasta discusiones e incluso las fogosas noches de kamasutra.

Si son viejos, hasta una simple tos será motivo de visitas con hierbas medicinales. Tu jardín estará siempre regado, pero estarás condenado a mantener un silencio mortuorio en tu propia casa a fin de no despertar su furia lastimera, mientras serás tú quien no pueda dormir con el ladrido de sus 5 perros y el incesante griterío del loro. Eso sí, si algo te falta, allí estarán ellos para proporcionártelo con una sonrisa que te recordará a tu dulce abuelita.

Siempre existirá algo envidiable en ellos, no importa cuán miserable o despreciable sea su vida: Su perro, su auto, sus muebles, su casa, el césped, el trabajo, su cónyuge, su vida… Ellos son parte anexa del contrato firmado para arrendar o comprar tu casa. Una especie de matrimonio indisoluble, cuyos votos son tan difusos como espeluznantes: Llueva o truene, de día o de noche, en salud o en enfermedad ellos estarán ahí por y para ti, protegiéndote y observándote desde la ventana, hasta que la muerte los separe.

domingo, abril 23, 2006

Viejos sabios.


Hace cerca de un año, mientras hablaba con mi hermana menor acerca de la vida y sus demonios, aprovechaba la impagable comunicación que tengo con ella a sus escasos 18 años para hablarle de mi experiencia de vida hasta ahora. En esa conversación, hice gala de mi sabiduría treinteañera y en algún momento comenté lo que había tardado años en deducir: La única forma de acumular sabiduría es probando todo lo que la vida nos ofrece, para así llegar a viejo con una maleta llena de consejos basados en la experiencia y ser respetado más que por viejo... por sabio.

El resultado de la conversación no se hizo esperar, ella y su amiga salieron ese mismo fin de semana con sus compañeros y llegaron ebrias a casa, por primera vez. Después de la resaca de rigor (que claramente, por ser la primera es la peor...), debieron enfrentar a mi madre, la excusa fue: 'Mi hermano dijo que debía probar para aprender...'. Luego fui yo quien debió dar explicaciones.

El tema me pegó fuerte, debí replantearlo todo, como era posible que los consejos del hermano mayor fallaran?. Claramente ya crecí y poco a poco envejezco, que clase de viejo seré si no soy capaz de entregar mi sapiencia sin que se preste para malos entendidos?

Fue imposible no cuestionarme: Con los años, nos hacemos más sabios o solo mas viejos?

Según la RAE, sabio es quien posee la sabiduría. Sabiduría, por su parte, es el conocimiento profundo que se adquiere a través del estudio o de la experiencia. Debo imaginar entonces que la sabiduría se divide en 2.

Después de mucho pensar y de entablar conversaciones con gente mayor, quienes nombraban como sabios a personajes tan disímiles como el Dalai Lama, Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, Hitchcock, Ricardo lagos (¿?) y hasta Lady D (doble ¿?), sentí que el aprender y entender esto no sería simple. Muchos de esos nombres suenan a sabiduría de 'estudio', otros suenan a sabiduría de 'experiencia'. Deduje que los sabios, en el estricto sentido de la palabra, ya no existen. Hasta el ser humano más erudito en una materia, solo puede ser catalogado como sabio en dicha rama.

Concluí mi investigación y sentencié:

El último personaje que puede ostentar de sabiduría en conocimientos (y solo en su época) es Da Vinci, pues manejó teorías y/o prácticas de pintura, escultura, literatura, astronomía, política, religión, etc.
Por otra parte, la vida te entrega experiencias, todas únicas e irrepetibles y las interpretaciones de estas varían de persona en persona. El ser sabio en esta área dependerá de como y cuanto vivamos y no es necesario ser viejo para ser sabio, basta con acercarse a las innumerables personas a quienes les ha tocado nacer en condiciones de adversidad y vulnerabilidad sociocultural o económica, quienes han desarrollado herramientas de supervivencia que las hace superiores en sabiduría desde la niñez.

Para mi queda claro que la próxima vez que entable una conversación con mi pequeña hermana (o con quien sea), hablaré desde mi propia y poco sabia experiencia que tiene más que ver con lo sentimental y las vivencias que con los conocimientos. Esa me parece una postura más sabia.

martes, abril 18, 2006

20s V/S 30s


Para cada edad su actuar, reza el refrán que acabo de inventar. No es encasillamiento, es solo que hay cosas que si no hicimos a los 20 ya es imposible de realizar a los 30, lo mismo sucederá cuando pasemos a los 40 y así finitamente.

A los 20, podemos dar rienda suelta a la forma de vestirnos, de hablar y de comportarnos, por algo existe el otro dicho (que yo no inventé), "Déjalo, está en la edad" y ese dicho sí encasilla y pone límites a nuestro actuar según nuestro rango etareo.

A los 20, si te tatúas el brazo y te pones aros en la ceja o en los testículos, eres cool. A los 30, si haces lo mismo, pasan inmediatamente a etiquetarte como "enfermo" y dirán de ti que algún problema tienes.

A los 20, si hablas con modismos es porque eres parte de la juventud. A los 30, el solo decir "cachai" o "bakan", hace que te miren como un viejo alolado (alolado, hasta la palabra es antigua...).

A los 20, el TU es una palabra más. A los 30, el Usted, Señor o Caballero, suenan como si una muralla dividiera a ambas generaciones y si intentas decir "trátame de tú", la respuesta es inmediata: "Es que me cuesta tutear a los mayores". Ahora, si te dicen tio en la calle... mejor ni voltear.

A los 20, salir con los amigos es toda una costumbre. Se arma un fiestón que parte en la tarde mientras se bebe unas cervezas en la casa de alguno de ellos y termina cuando cierra la discoteca, luego a la casa a dormir, claro, después del jueves viene el viernes y esto recién comienza. A los 30, planificamos nuestras salidas con 2 semanas de anticipación, por lo general es solo una vez al mes y dura lo que dura un par de temas musicales bailados atolondradamente, por lo mismo es mejor juntarnos solo de 23.00 a 02.00 horas en el pub ñoño de moda donde solo debemos sentarnos a beber, conversar y escuchar música en vivo, de los 80s claro está. La resaca durará toda una semana.

A los 20, trabajar es motivo de orgullo. Fácil, viviendo en la casa de los padres los trabajos van desde limpiarle el auto al papá hasta servir café en una cafetería y el dinero va en franco beneficio propio. A los 30, el que vive en la casa de los padres es mirado como bicho raro o fiel fans de Peter Pan, por lo que el trabajo se trasforma en la mitad de nuestra vida y el dinero va para el arriendo, pago de servicios y comida. Lo que queda... para la salida mensual.

A los 20, si te pones un saco de papas para salir te queda bien. A los 30, el metabolismo ya no funciona como antes y estas condenado a usar poleritas color pastel con cuello del tipo Polo y comer pollo cocido con arvejas o lechuga. Trata de ponerte una ropa más juvenil y verás lo que se te viene encima...

A los 20, puedes tener sexo con quien se te antoje sin importar la edad de tu pareja, si es menor eres todo un experto, si es mayor buscas la experiencia o eres venerado por seducir y complacer a alguien con más sabiduría sexual. A los 30, el sexo con alguien menor es buscarse problemas y si tienes a alguien mayor te ven como si buscaras el reflejo de tus padres y más de alguien dirá que te mantienen.

A los 20, el ser soltero es una necesidad, incluso puede ser considerado de mal gusto casarse tan temprano y "arruinar la juventud". A los 30, si no estás casado la sociedad te sentencia gay de plano (por eso de "Soltero maduro...") y te rodeas de hombres y mujeres obsesionados con el tema queriendo comprobarlo a toda costa y a quienes no les basta un NO como respuesta. No faltará quien, después del NO, piense que tienes problemas de erección (los hombres) o de frigidez (las mujeres).

A los 20, los recuerdos son nuevos y la vida es nueva, así como las ganas de vivirla. A los 30, los recuerdos empiezan a deformarse y hablas del lugar donde naciste, te criaste o estudiaste como si ya no existieran, de hecho, probablemente esos lugares estén remodelados o derechamente exista un mall o un edificio del tipo panal de abejas en su lugar. Y de recordar?, trata de hacerlo sin arrugar la frente y entrecerrar los ojos. Sí, ha pasado el tiempo.

El cambio de una década a otra deja habitaciones vacías en nuestro hogar de vivencias con las puertas y ventanas clausuradas. Intentar entrar a amoblarlas puede provocar un desastre solo comparado con volver al pasado y cambiar algún suceso. Es inevitable preguntarse: Estoy viviendo mi decada como debo vivirla?.

viernes, abril 14, 2006

Mi primera vez... en BsAs


Podría contarles tantas cosas de mi primer viaje a Buenos Aires:

Podría hablarles de las diferencias entre 4, 3 o ninguna estrella.
De la estúpida falta de asientos en paseos peatonales kilométricos.
Del asesinato en serie de cines primarios.
De lo incomodo del descanso de Eva.
De lo extraño que es ver llorar a los edificios en el centro.
De los andamios que los "sujetan".
De lo angosto de muchas calles.
De lo exajeradamente ancho de otras.
De lo desagradable que resulta escuchar majaderamente la letra CH.
De lo hermoso del cielo.
De lo sucio del suelo.
De la hermosa nueva arquitectura.
De lo europeo de sus viejas estructuras.
De lo tercermundista del comportamiento de muchos de sus habitantes.
De la poca finura de quienes sirven.
De los bajos precios.
De los altos costos.
De lo libre de su gente.
De lo preso que me siento aún estando lejos.
De lo mucho que se come.
De lo mal que se come.
De lo mucho que se fuma.
De lo poco que se vive.
De lo importante que es estar acompañado.
De lo triste que es estar solo.
De lo lejos que me encuentro de mi madriguera y
de lo cerca que estoy de mi.

Pero no es tema importante y no me gusta hablar de mi.

sábado, abril 08, 2006

Sexo!


Así como las actitudes y formas de mostrarse al mundo cambian conforme avanzan las generaciones, la visión del sexo evoluciona a la misma velocidad. Partiendo en la prehistoria, donde el sexo era instintivo y nada en ese aspecto nos hacía diferenciar de los animales y llegando hasta nuestros días, en donde la palabra sexo es la más introducida en los buscadores de Internet.

Conceptualmente, así como en la práctica, el sexo ha pasado por más variantes que ningún otro comportamiento humano. En el siglo IV A.C. el sexo era considerado como un placer que debía gozarse y así fue hasta el siglo III A.C. cuando el celibato fue glorificado al filtrarse las filosofías del oriente al occidente, el sexo en toda su expresión fue relegado a la categoría de mal que debía rechazarse. Esto duró mas de trescientos años y explica el porqué en la Biblia hay pocos registros acerca del tema sexual.

Siglos más tarde, habiéndose encasillado la sexualidad al plano estrictamente marital, surgen nuevas variantes acerca del sexo. Mientras Oriente hace gala de la poligamia, con la llegada de la Edad Media, la era de los caballeros trajo consigo la idea del sexo como pasión, o más bien, el sufrir para demostrar amor y así llegar al sexo. De esta forma se enlazan dos conceptos que, aunque no necesariamente juntos, perdurarán por los siglos de los siglos hasta hoy: Sexo y Amor.

En los siglos venideros, cada cultura amasó su propio concepto y forma de actuar frente al sexo, para muchos fue tabú, para otros una obligación después de haber sido literalmente vendidos o encontrarse presos en matrimonios convenidos por familias poderosas.

Luego, la explosión de las diferentes opciones sexuales, que siempre existieron en un plano muy oculto, dio paso a una fría y difícil batalla, la aceptación mundial de que el sexo y el amor pueden nacer entre cualquier ser humano independiente de su género. Junto con ello, la piel no fue lo estrictamente necesario para sentir y así nacieron diferentes adminículos que apostaron a una vida sexual "plena"; Las filmaciones de encuentros sexuales o derechamente videos de pornografía hicieron que el sexo se alejara años luz de lo que debió ser siempre, un arte. El sexo a partir de ese momento dejaría de ser un asunto íntimo y solo de dos.

Hoy en día el sexo nos invade, o más bien, nos dejamos invadir por él. Para nadie es un misterio que las páginas de Internet ligadas al tema superan fuertemente a cualquier otra temática y que el sexo es capaz de vender hasta un alfiler. Muchos jóvenes (y no tanto), manejan una noción del sexo basada en lo superficial, la apariencia física del amante de turno debe seguir ciertos patrones o simplemente el sexo no será placentero, las mujeres deben poseer cuerpos esculturales, ser multiorgásmicas e insaciables, de la misma forma los hombres deben ser atléticos e incesantes; En un matrimonio, si algo falla en lo sexual, la búsqueda de un amante que satisfaga los instintos y cumpla fantasías es inminente.

Definitivamente ya no basta con tener sexo de la forma convencional en la que dos cuerpos se unen en perfecta armonía, ahora si no hay nalgadas, mechoneos, mordeduras, palabras fuertes, posiciones sexuales antigravedad, utensilios varios y horas de acción, el acto no es satisfactorio.

El sexo debiese ser tomado con más precaución, no lo digo por el archisabido uso de profilácticos, sino más bien por el hecho de ser un tema que liga lo instintivo con lo visual, donde la piel dejó de ser el arma de seducción y la cama dejó de ser estrictamente "el lugar" de encuentro entre el sexo y el amor.

domingo, abril 02, 2006

De-Generaciones Humanas


Los sucesos mundiales importantes, los avances tecnológicos y sobre todo la crianza que nos entregan nuestros padres, hacen que la población modifique su forma de enfrentar la vida, de vestirse, de comunicarse, sus metas e incluso los valores internos.

Vladimir Ricoveri, director de Ricoveri M@rketing, define las últimas divisiones generacionales como sigue:

"La Generación Silenciosa, es la nacida entre 1925 y 1945, los más jóvenes tienen más de 50 años, sin embargo, es importante saber que muchos se casaron a temprana edad...".
Es fácil encontrar mujeres de esta generación (y más de algún hombre) con un franco pavor a ser y sentirse viejos. Pasean sus frágiles cuerpos y rígidos rostros exhibiendo cicatrices o deformidades propias de las primeras cirugías realizadas hace 20 años y que intentaron ser reparadas con intervenciones actuales. Ellos fueron hijos de matrimonios que a pesar del escaso amor, hicieron perdurar sus matrimonios hasta la muerte.

"La Generación BOOM, nacida entre 1946 y 1964, son considerados la generación más opresora de la historia, tomando en cuenta que pasaron por la era hippie y el disco music, inventaron muchas de las drogas de uso común. Ahora son los directores de compañías donde sólo se permite fumar en un área restringida...".
Esta etapa es llamada también Baby Boom y es conocida por la gran cantidad de nacimientos registrados en Inglaterra, fenómeno que fué registrado tiempo después en Europa y América en general. Muchos de ellos son "hijos de la guerra". Poseedores de un ego exageradamente grande, los mas jóvenes de esta época hablan desde su YO y por su YO y tienden a sentirse sabios por el solo hecho de ser mayores.

"La Generación X, nacida entre 1965 y 1981, con mucha más aceptación por la diversidad de razas, credos y tendencias, ven la vida de una forma mucho más cínica, ya que han crecido en tiempos donde el peligro se puede encontrar en cualquier esquina, incluyendo el SIDA y las drogas...".
Los nacidos en esta etapa, vieron cambiar al mundo completamente, del televisor con antenas y botones, al control remoto; del calor de hogar que en momentos era artificial, a la separación rotunda; Estas personas fueron de jóvenes muy mal miradas y catalogadas de vagos y apáticos, lentos e introspectivos. Pero todo fue causa de del cambio de valores del exterior. Suelen ser muy melancólicos y/ó filosóficos. Ahora la mayoría cruza los treinta o cuarenta años y siguen buscando ser felices, como gran meta.

"La Generación del Milenio, integrada por los nacidos después de 1982, es mucho más educada y posee una conciencia muy ecológica,...".
Fácil, para ellos el mundo nació con Play station, Game cube, ascensores, teléfonos celulares, computadores, cámaras digitales, globalización, el maldito Barney, mascotas virtuales, etc. Tienen la suerte de nacer en un mundo donde la fábrica de inventos ya cerró y solo queda mejorar y mejorar lo ya existente. Con una postura de "me gusta usar los pantalones más abajo del trasero y tú no puedes...", una mirada de "Me corto el pelo como se me antoja y tú no puedes..." y un cuerpo de "Tengo aros hasta en los testículos y tatuajes hasta en las orejas y TU no puedes", ellos son hijos de padres que sufrieron bajo los maltratos y represiones de sus propios padres y que juraron no estresar a sus hermosos retoños, con consecuencias que conocerá la siguiente generación.


Cláramente no conoceremos el actuar de las próximas generaciones, pero aún así, es imposible no preguntarse: Cual será la próxima combinación de genética y comportamiento que ha de generarse después de la Generación del milenio?.

Hagan sus apuestas...