viernes, diciembre 29, 2006

Cuenta Regresiva


De 10 a 1 en cuenta regresiva. En nuestros ojos, las atentas miradas de nuestros cercanos. Con las copas en la mano esperando a ser llenadas y con los brazos alzándose con cada número dicho al unísono, sin nada más en nuestra mente que la decena en reversa, aguardando el momento justo en que el cero sea reemplazado por el grito a viva voz de: ‘Feliz año nuevo!’, el que dará rienda suelta a las cábalas propias de la fecha, como las 12 uvas, ropa interior amarilla, el dinero en nuestras manos y/o la cucharada de lentejas, para que luego un abrazo nos haga comenzar un nuevo respiro que durará otros 31.536.000 segundos.

Son solo diez segundos los que nos trasladan de un año a otro, son los diez segundos más importantes del año, para muchos los más esperados y para otros, los más odiados…

Nadie está ajeno al enigmático poder que ejerce el final de cada año y que nos lleva a realizar un repaso de todo lo vivido en tal período. Una especie de recuento de daños, logros, alegrías y perdidas; sueños cumplidos, inconclusos y en deuda; errores, aciertos y vergüenzas; alegrías, tristezas, y enojos. Quizás se trate del acto inconsciente que nos sugiere el concepto de ciclo, que al terminar, nos obliga a recordar todo lo hecho durante este y replantearnos para crecer y continuar, tal como lo haríamos al finalizar nuestros estudios, al casarnos, divorciarnos o al cambiarnos de trabajo.

Inconscientemente también, el fin de año aparece para muchos como un salvavidas curativo que llega para reordenar todo mágicamente. Una especie de meta, donde sentimos que todo lo malo desaparecerá apenas se reinicie el calendario en un nuevo año. Las enfermedades desaparecerán, el dinero se multiplicará y las deudas disminuirán, el amor al fin llegará o volverá, etc.

Así mismo y contradiciendo todo sentimiento espontáneo, el comienzo de un nuevo año nos invade de inseguridades a medida que el se acercan los 10 últimos segundos, llevándonos a hurgar en arquetipos milenarios como el del horóscopo chino en busca de elementos que nos den algún grado de seguridad. Tal calendario oriental imputa características y propiedades animales a los próximos doce meses, permitiéndonos descifrar lo que nos espera o al menos saber a que atenernos mientras dure su regencia. Así podremos, fácilmente, justificar cada uno de nuestros errores o mala fortuna según el defecto del fauno correspondiente, pues lógicamente nuestro ego nos obligará a atribuir los logros únicamente a nuestro propio esfuerzo.

En este caso, el Jabalí o el Cerdo guiarán los destinos del 2007. Intentemos decifrar lo que se nos viene para el próximo ciclo según sus cualidades.

Estos animales tienen una piel gruesa, pero sensible, lo que nos llevan a pensar que se nos aproxima una temporada de duras pruebas que no harán mella en nuestro esfuerzo, aunque estaremos alertas a cada pellizco del destino. Si ponemos atención a su gruñido característico, mezcla de maullido de gato histérico con grito de bebé, podemos entender que se avecina un etapa llena de acaloradas discusiones, las que serán resueltas dependiendo del estado de ’domesticación’ en el que nos encontremos. Sus piernas cortas y movimientos rápidos nos dan cuenta de lo agitado que estará el 2007 en todo aspecto. Dada su asociación mundial del cerdo con el ahorro, claramente estaremos frente al año de mayor bonanza económica o, simplemente, mantendremos nuestros ingresos bajo resguardo.

En síntesis, será un año de abundancias, salvaje aunque domesticable, suculento, pesado, redondo y un tanto hediondo aunque esto último es imposible de interpretar.

Al final del año del cerdo, estaremos preparados para juntarnos a corear nuevamente los últimos segundos desde el 10 hasta 1, con los brazos llenos de buenos deseos, un capítulo más de nuestra historia escrito, la mejor de las compañías, uno que otro elemento cabalístico y la esperanza de que el próximo animal coincida con nuestros anhelos o, al menos, no de la impresión de que apesta.



Feliz y aromático 2007 para todos!


Desde aquí un fuerte abrazo (inodoro).

martes, diciembre 19, 2006

The E¡ True Universal Story: Santa Claus


Pocos personajes han sido de tanta relevancia en nuestras vidas como él y extrañamente desconocemos absolutamente todos los pormenores de su existencia.

En los próximos minutos usted se enfrentará a la realidad de este personaje, sus manías, deseos, logros y frustraciones. Será testigo de sus mejores y peores momentos. Una exhaustiva investigación, fruto de viajes por todo el orbe recabando información fidedigna que da como resultado:

La Biografía de Santa Claus.

Nicholas nació en un pequeño pueblo de un país bananero ubicado al norte de la línea del Ecuador. Hijo prematuro de un Ruso y una mulata caribeña, pasó gran parte de su niñez sumido en la extrema pobreza intentando comprender lo que trataban de decirle sus padres en tres idiomas: Ruso, español y señas, lo que le trajo enormes problemas de lenguaje asociado a lo que muchos burlescamente llamaron ‘Rusoñol’ y que derivaron en la rotunda marginación de sus pequeños contemporáneos. Dentro de sus grandes frustraciones se encuentra el rechazo de sus amigos de barrio cada vez que, para su cumpleaños, recibía matriuskas creadas por su padre y que intentaba integrar a sus juegos infantiles sin resultados positivos, solo terminaban por alejarlo más del mundo, haciéndolo sentir diferente.

Su juventud no fue menos solitaria, los ardores propios de la adolescencia se veían frustrados por el rechazo de las jovencitas que veían en él a un engendro deforme. Dueño de una piel rosácea, una negra y rizada cabellera y un limitado lenguaje, fue consciente de que sus diferencias eran notorias y culpaba a sus padres por ello. A la edad de 20 años tomó la decisión de abandonar su hogar y vagar por el mundo esperando encontrar el lugar preciso donde fuese aceptado y comprendido sin mayor cuestionamientos. Logró recorrer el planeta entero y en cada uno de los países que conoció desarrolló una identidad distinta: Fue cantante en Suecia, malabarista en Francia, asesino en serie en Londres, guardia papal en El Vaticano, tragafuegos en Italia y travesti en España. Fue artista circense en Canadá, taxista en Estados Unidos, cosechó flores en Venezuela, fue pescador en Chile y lustrador de botas en Argentina. Fue cazador de leones en África, adiestrador de perros en Irák, algodonero en Egipto, carpintero en Mongolia, proxeneta en China y luchador de sumo en Japón.

Conforme cambiaba de localidad adoptaba un nombre distinto buscando con ello ocultar cualquier etiqueta que permitiese reconocerlo y así poder escapar de cualquier estereotipo. Fue así que se presentó como Claus, Sinterklaas, Noel, Baboo, Nic, Clawss, Samiklauss, Dun Che Lao, Julemand, Weihnachtsmann, Jultomten, etc.

Sacó partido de cada una de sus experiencias y a pesar de su extraña fisonomía, potenciada con un sobrepeso notorio después de sus orientales incursiones, a la edad de 60 años logró amasar, manejar y acrecentar una incalculable fortuna cuyas unidades eran directamente proporcionales a la cantidad de hijos que a la fecha había engendrado producto del tardío destape sexual ocurrido una vez que descubrió que el dinero podía comprar amor. Consciente de su dura niñez, se hizo la promesa de no ser un padre ausente, conforme iba aumentando el número de críos la promesa era imposible de cumplir y la reformuló… al menos, de regalarles algo sería una vez al año y definitivamente no serían matriuskas.

En 40 años recorriendo el mundo al fin sentía que le había ganado a la vida. Su otrora negra y motuda cabellera había dado paso a una plateada y larga melena que concordaba con su rosada piel y hacía juego con una espesa barba. Era tiempo de dedicarles a sus incontables hijos la alegría que el nunca tuvo, para ello contactó a sus viejas amistades cultivadas en su paso por el circo, que en ese tiempo eran juveniles payasos enanos y que ahora limosneaban en las calles de Canadá convertidos en vetustos seres pequeños. Armó una pequeña casa en el Polo Norte e instaló en ella un taller, instruyó a sus nuevos empleados sobre las artes de la madera y la juguetería aprendidas a su paso por Mongolia, haciéndoles firmar un contrato de por vida cuya remuneración se reducía a comida y abrigo. Eliminó de su vocabulario todo atisbo idiomático que pudiese ser identificable o cuestionable, reduciendo su lenguaje a un simple JOJOJO cuya intensidad vocal daba la intensión a lo que quería comunicar, uno pausado y dulce mostraba señas de gratitud o alegría, mientras que uno enérgico y duro dejaba ver su molestia.

La promesa debía ser cumplida, cada fin de año entregaría un presente a cada uno de los hijos que había desparramado por el mundo entero, pero el trabajo era demasiado para unos cuantos pequeños hombrecillos, por lo que despojó al mundo entero de cuanto enano existía sobre la faz de la tierra y abrió sucursales en todo el mundo apelando al nuevo concepto de globalización. Nuevos materiales como plástico, hierro y últimamente chips computacionales serían utilizados en sus regalos, apelando a la conservación de la naturaleza y a lo duradero que resultaban.

Se desconoce su paradero exacto en la actualidad, algunos dicen que murió dejando a los enanos el deber contractual eterno de la construcción, despacho y entrega de los juguetes. Otros, más osados, se aventuran a afirmar que la mezcla racial de sus genes, sumado a un pacto con el demonio, le habrían dado vida eterna y que en estos momentos se encontraría viajando por el mundo engendrando más hijos para así dar continuidad y sentido a su labor. Lo cierto es que su imperio perdura hasta el día de hoy y aunque es posible encontrar errores graves en el proceso de producción con artículos defectuosos o entregas erróneas su nombre ya se ha convertido en marca registrada.

Fue imposible entrevistar a sus empleados que, a estas alturas, no entendían palabra alguna en ningún idioma y solo se escondían temerosos al oír alguna risa nuestra semejante a un JOJOJO.

De la esposa, de nombre Sra. Claus, nunca se supo. Al cierre de esta nota recibimos la información extraoficial que se trataba de una muñeca inflable fabricada de caucho por los propios enanos para el entretenimiento del patrón.

Del mítico Rodolfo, el reno de la nariz roja, descubrimos que se trataba del amigo imaginario de Nicholas en los tiempos en que parecía huir de su solitaria niñez.

Y del traje rojo?, pues lo auspició Coca-Cola.

domingo, diciembre 10, 2006

Augusto Pinochet


Ha muerto uno de los hombres más poderosos de la tierra en los últimos años, un hombre que fue capaz de cambiar el eje social, mental, cultural y político de Chile, un hombre que censuró el libre pensamiento por más de 15 años bajo ley constitucional y a cuyo nombre se enlaza la responsabilidad de más de 3000 muertes, estafas millonarias y la división del país en términos de pensamiento y visión. Ha muerto Pinochet.

Fue seguido por muchos, sus adherentes han demostrado una incondicionalidad a prueba de toda lógica. Aún hoy, es posible ver en las techumbres de los hogares de sus seguidores las banderas izadas a tope el día 11 de septiembre de cada año en señal de alegre conmemoración y en sus salas, la fotografía enmarcada que muestra la gallarda figura del ex dictador, luciendo su traje de capitán general de las fuerzas armadas y con la banda presidencial, de seguro en este momento, esas mismas fotografías han de estar colmadas de velas encendidas en son de luto. La pasión de sus partidarios es comparable a la devoción de un creyente de una secta religiosa a su dios o a la de un adolescente frente a su ídolo musical, tal fervor los llevó a estar presentes en cada una de las apariciones del ex dictador incluso después de terminado su mandato, más aún durante su arresto en Londres donde mezclaron su apoyo con lágrimas y por supuesto hoy, en su muerte.

Fue odiado por tantos otros que veían en la figura del ex comandante la imagen de un asesino. Cada una de los familiares de los desaparecidos dio una batalla constante a base de consignas, panfletos, marchas y reuniones… Siempre unidos, con la imborrable imagen de sus mártires colgadas al cuello y con el perpetuo dolor que provoca la incertidumbre de no saber que fue de aquellos a quienes tanto amaron. Fueron estos eternos deudos, la inspiración del cantante norteamericano Sting para crear la canción ‘They Dance Alone’, en donde se plasman una de las primeras críticas directas venidas desde el exterior hacia el ex dictador y en cuyo video se muestran imágenes de mujeres bailando la ‘cueca sola’ (baile nacional que originalmente se desarrolla en pareja). Sus detractores izan la bandera nacional a media asta cada 11 de septiembre en clara señal de duelo y sus voces de protesta y justicia no callaron incluso en los tiempos del régimen militar, menos aún durante su arresto en Londres donde mezclaron su clamor con alegría y por supuesto hoy, en su muerte.

Muere Pinochet y se lleva a la tumba todos sus secretos, culpabilidades, logros y derrotas, poniendo fin a un importante capítulo de la historia de la humanidad y dejando a su paso preguntas sin resolver, llantos desconsolados, enfervorizada alegría y un sistema judicial cuestionable en su actuar, que no fue capaz de terminar lo que Inglaterra comenzó.

Considerando que el dolor, el odio y el amor son sentimientos heredables, es de esperar que Chile siga manteniendo la pasión bipolar que ha demostrado hasta hoy. Las banderas seguirán siendo izadas a tope y media asta cada 11 del mes 9, de seguro y con el tiempo saldrá a la luz pública más de alguna historia cuestionable y pasarán siglos antes de que su imagen se borre del mundo.

Es curioso como este hombre, que se jactaba diciendo que en Chile no se movía una hoja sin su consentimiento hoy haya llegado al final de su vida con la pérdida absoluta de todos sus honores y con la carga de haber sido uno de los hombres más importantes de la historia. Extrañamente y como si de una jugarreta burlona del destino o como si de un designio de justicia divina se tratara, la muerte de Pinochet ocurre justo cuando de celebra el día de los derechos humanos.

lunes, noviembre 27, 2006

Ojos que no ven... Cerebro que no entiende.


El ser humano basa sus decisiones, comportamientos y su vida en general en las certezas, sin ellas la sensación de inseguridad es comparable al de caminar en la oscuridad por un terreno desconocido y con las manos atadas.

Ante una situación desconocida, cuando esas certezas no existen, el cerebro tiende a crear una realidad en base a elementos ya conocidos para así disminuir la incertidumbre y permitirnos encontrar respuestas lógicas que nos ayuden a descifrar el acertijo que se nos presenta, algo similar a lo que realiza el organismo frente a una herida al liberar endorfinas como anestésico natural o adrenalina que nos prepara para huir ante el peligro repentino.

Imaginémonos estando solos en casa y sintiendo ruidos inusuales, será fácil para nuestro cerebro crear una excusa a estos hechos afirmando que la casa es vieja y cruje o que el viento genera tales sonidos.

Así mismo, ante un determinado hecho inexplicable existen innumerables interpretaciones como personas en el mundo, pues las experiencias vividas por cada uno de los espectadores son distintas independiente de la cercanía de unos con otros y estas varían incluso si las personas tienen la misma edad, condición sexual y social. En el caso de las personas que carecen de algún sentido como el de la vista, crearán un universo propio lleno de interpretaciones, percepciones y certezas adecuadas a su situación particular.

Las cosas simples y explicables no se escapan, frente a la imagen de un vaso con agua y a la única pregunta de ¿Qué ves?, las respuestas podrán ser similares, pero nunca las mismas. Algo parecido sucederá ante el estímulo de una caja cerrada y bajo la pregunta de ¿Qué hay en su interior?

Tomando en cuenta lo anterior y entendiendo que nuestra historia sensorial juega un rol importante en la comprensión de nuestro entorno y sus acontecimientos, ¿Qué sucede si nos encontramos ante un hecho cuyo origen o desarrollo es imposible de explicar?

La historia universal esta llena de este tipo de eventos. Hace un poco más de 500 años, tres carabelas llegaban a tierras desconocidas cargadas de hombres dispuestos a derribar la realidad existente con respecto a que la tierra era plana. Al tocar las costas, desembarcaron para descubrir que estas se encontraban llenas de aborígenes. Pensemos por un momento en lo que vieron estos originarios… Ellos mantenían una civilización organizada, lo que habla de una inteligencia desarrollada, pero ¿Cómo pudieron explicar lo que veían si no tenían experiencia alguna que así lo hiciera?.

Osados estudios de psicología plantean que, a pesar de encontrarse los barcos presentes, los indígenas no los veían y se necesitaron días e incluso semanas para visualizar los armatostes, luego de que pudiesen generar la experiencia necesaria en sus cerebros que les ayudara a entender lo que jamás antes se había presentado en su entorno de ninguna otra forma similar.

De ser así, estamos frente a una tesis que deja abierta la posibilidad de que existan situaciones que jamás nadie ha experimentado antes y que, por lo mismo, no se han materializado aún. Pretender que controlamos todo nuestro entorno o que tenemos respuesta para todo es un error. Si vivimos durante milenios asegurando que el planeta tenia forma de plano, ¿Qué nos hace sentir con la seguridad de que tan solo 500 años de redondez son ciertas?

Después de todo basta con mantener la caja cerrada y nunca abrirla, para entender que su contenido puede no existir.

jueves, noviembre 16, 2006

Qué Vergüenza!


Es inútil mantenerse ajeno y aunque nos sintamos seguros de nuestros actos, tarde o temprano aparece gracias al destino que transforma actos involuntarios en algo más parecido a una enfermedad incurable, dejando a su paso atentas miradas en los otros y una incómoda mueca de sonrisa que tiñe de rojo intenso nuestro rostro. Señoras y señores… Su majestad, la vergüenza.

Quedarse atrapado en una puerta giratoria; Estornudar justo antes de saludar de mano a alguien; Sufrir la rajadura de nuestra ropa al nivel de la entrepierna apenas comenzada la jornada y estando lejos de casa; Eructar sin querer mientra está hablando con su jefe; Conversar y sonreír en la sobremesa con un perejil en el diente; Ser sorprendido mirándole el trasero a la pareja de su mejor amigo o hurgueteándose la nariz, son situaciones a las que estamos expuestos diariamente y que son derivadas de nuestra cotidianeidad.

Los niños son grandes generadores de estas situaciones vergonzosas. Es común que ellos repitan en público aquella información que hemos divulgado en la privacidad de nuestro hogar acerca de algún familiar o que den datos íntimos del tipo ’mi papá tiene el trasero peludo’ o 'Mi mamá tiene tetas grandes'. Ante ello no hay mucho que hacer, solo sonreír y dejar fluir la sangre a nuestra cara, esperando que el niño crezca pronto o pensando en dejarlo en casa la próxima vez o siempre.

También existen las vergüenzas evitables, como llegar a una fiesta de disfraces para descubrir que se había cancelado; Vanagloriarse acerca de algún tema que no manejemos sin saber que estamos frente a un experto en la materia; Encontrarse con una conocida y preguntarle acerca de la fecha de parto y recibir como respuesta que su hijo nació la semana pasada o, lo que es peor, nunca estuvo embarazada. Un poco más de preocupación por estar informado o la abstención ante la duda, haría que estas situaciones jamás se transformasen en el deseo de buscar un hoyo para meter la cabeza.

El amor toca nuestra puerta siempre de forma inesperada. A pocos segundos del primer impacto y luego de recuperada la consciencia, es inútil no hacer un barrido mental de todo nuestro ser y más inútil aún el esconder la verguenza de haber comido ajo a la hora de almuerzo o de estar usando la peor vestimenta que tenemos. Si tomamos en cuenta que la primera imagen que entregamos es la más difícil de borrar, la vergüenza hará casi imposible el segundo encuentro. Si logramos pasar a la siguiente fase, las citas nos ayudarán a limpiar la mala imagen que dejamos al principio, permitiéndonos llegar más preparados. En ellas, ahogarse con agua durante la cena y en público, encontrarse con aquella furiosa ex pareja a la cual dejamos hace poco y no de buena forma o pedorrearse después de la primera noche de sexo, nos deja en claro que hay vergüenzas que son inevitables.

Otro ente generador de momentos vergonzosos es el médico. Cuando niños siempre se nos dijo que debíamos usar ropa interior limpia y calcetines sin hoyos, por si teníamos un accidente. Para las mujeres, el ser auscultada por un ginecólogo sumada a la incomoda posición corporal, hace que los pudores salgan transformados en una vergüenza injustificada, más aún si se encuentra en su periodo menstrual. En los hombres, es imposible luchar contra una erección mientas se nos somete a algún examen clínico completo, peor si se trata del urólogo, sobre todo si el doctor es hombre también.

Haga lo que haga, esté donde esté y quiéralo o no, siempre estará latente la posibilidad de sufrir un ataque del destino en su contra, cuyos síntomas son un silencio rotundo y sorpresivo del entorno o la explosión de las carcajadas a su alrededor, seguido del inminente aumento de la temperatura corporal y posterior enrojecimiento del rostro. Sentirá que la tierra se abre bajo sus pies o que hay una cámara escondida grabándole, pero tenga en cuenta que existen tres curas para este fulminante mal: Puede hacer como que nada ha pasado optando por disimular hasta las mismas señales corporales que le delatan; Sumarse a la masa auto ridiculizándose denotando empatía con el medio y mostrando un sentido del humor único; O simplemente… salir arrancando.

Cualquiera sea el caso, tenga en cuenta que puede ser una enfermedad contagiosa, siempre habrá alguien que llegue a tener los mismos síntomas y al mismo tiempo que usted, pero el diagnóstico será distinto: Vergüenza ajena.

lunes, octubre 23, 2006

Placer... Culpable?


Placer… Esa exquisita sensación de bienestar pleno, producto de algún hecho fortuito o planificado, que nos produce alegría y satisfacción, nos aturde y nos sume en un estado de semiinconsciencia, dejándonos vulnerables a todo cuanto nos rodea.

Comer un chocolate a media tarde, dejarlo fundirse en nuestro paladar, mientras saboreamos lo cremoso de su textura, hace que el placer esté presente en cada bocado. Los hay almendrados, aireados, rellenos, extremadamente dulces o amargos. Por lo general comenzamos con trozos pequeños de una barra grande, casi sin darnos cuenta y en menos tiempo de lo planificado, terminamos por hacerla desaparecer completamente, de seguro llevados por la sensación de felicidad que nos provee. Hay quienes describen este estado como único y más de alguno que prefiere disfrutarlo en solitario.

Deleitarse con un buen vino no es sinónimo de bolsillos abultados. Ya sea en soledad o en compañía, al descorchar un vino se abre paso al goce que, sorbo a sorbo, va entregando infinidad de sabores dulces y amargos, frutosos y maderosos, de los cuales se dan nociones en la contraetiqueta del envase y cuyo descubrimiento se convierte en todo un desafío. La práctica hace al maestro y quienes saben degustarlo han entendido que el placer es líquido y viene embotellado.

‘Fumar es un placer’, ya lo dice el tango eterno. Independiente de la opinión de los no fumadores, quienes sí gustan de un buen cigarrillo después del trabajo, al son de un café y con amigos, saben que el placer que cada bocanada de humo entrega hace que el fin de la jornada parezca menos tensa. Definitivamente se trata de ‘Un placer sensual’.

Hoy por hoy, hombres y mujeres disfrutan del placer que entrega el ir de compras. Cuando se trata de abstraerse de una pena o de liberar tensiones, nada mejor que autocomplacerse regalándose algún perfume, un par de zapatos, un disco, una prenda de vestir o algún aparato computacional. Tanto mejor si se pide envuelto en papel de regalo, para después abrirlo a tirones en casa y dejarse maravillar con la nueva adquisición, como si se tratase de una sorpresa.

Quizás una de las fuentes primarias, instintivas y universales, generadoras de inagotable placer es el sexo. Entre las sábanas y fuera de ellas, el goce se despierta al compás de las caricias. La fórmula es simple, dos cuerpos, complicidad, algo de química y feromonas dispuestas a ser reconocidas y aceptadas, abren paso a los besos y el sudor. La aceptación de ambas partes da rienda suelta a los gemidos y a los movimientos acompasados, cuya técnica puede variar, pero siempre despierta el placer a borbotones, antes, durante y después del orgasmo. Nuestra piel está diseñada para sentir y nuestro cerebro recibe las señales aún estando con los ojos vendados. Hay a quienes les resulta placentero el entregar placer y llegan al clímax tan solo con saber que satisfacen a su pareja, otros en cambio, buscan el gozo a través de su propio sentir. La fórmula resulta aún estando solos, la masturbación provee de sensaciones hechas a la medida, donde el ritmo y el tiempo son manejadas a nuestro antojo y el descubrirse lleva al conocimiento de nuestro cuerpo y sus puntos erógenos.

Cosas tan comunes como los chocolates, el vino, el fumar, las compras y el sexo pueden hacer nuestra vida más simple, despertando en nosotros sentimientos que nos pueden llevar a la gloria.

Más allá de lo placentero, debemos estar conscientes de que todo efecto de goce derivado de un acto que no se encuentre sustentado en bases sólidas de armonía interior, tiende a desaparecer con mayor rapidez conforme pasa el tiempo y hacemos uso de estos ‘parches’ de felicidad y, por consiguiente, pueden llevarnos a caer en una adicción.

El chocolate nos regalará tardes de placer y con ellas iremos directo a la obesidad; El vino nos deleitará con sus aromas y sabores, al mismo tiempo que será la antesala al alcoholismo; Bocanadas de humo de tabaco serán siempre sensuales en la misma medida que crearán dependencia; Nuestros propios regalos nos traerán alegrías y más de alguna manía compulsiva; Las artes amatorias nos llenarán de orgasmos, pero una vez que el kamasutra se agote, nuestros cuerpos pedirán más y no habrá quién nos detenga.

La búsqueda de la satisfacción personal utilizando el placer como mero instrumento de felicidad fácil y rápida parece no tener sentido sin autocontrol. Este último podría ser la clave para no caer en espejismos de desaparición progresiva e inminente.

Cabe preguntarse, ¿Somos nosotros quienes cargamos culpas por sentir placer?, o ¿Es el placer culpable?

lunes, octubre 16, 2006

Parejas Im-perfectas


Independiente de nuestro género, edad y condición sexual, llevamos la necesidad de compañía grabada en nuestros genes a modo de instinto, de seguro amparada por el deseo, también instintivo, de dejar descendencia.

Si bien es cierto, muchos se jactan de no sentir la obligación de estar en pareja y pueden permanecer meses e incluso años en soledad, pero a la hora de sentir enjambres de mariposas en el estómago no hay quien se resista a dejarse enamorar, aunque ello traiga consigo una bandada de complicadas situaciones y sacrificios que nacen del compartir tiempos, gustos, palabras y maneras y que involucran silencios, disgustos, manías y hasta dinero y espacios, las cuales logran romper todo esquema unipersonal forjado como traje a la medida y dan paso a una incómoda y frágil vestimenta hecha para dos, con tallas, diseños y colores entremezclados que nunca termina de zurcirse o no queda del todo bien y cuyos materiales van siendo de mejor calidad conforme pasan los años, siempre y cuando se aprende a vivir en él desde un principio.

Se dice que la vida es demasiado larga y dura para vivirla en soledad y que para cada quién existe su cada cual, pero ¿Qué tan complejo resulta encontrar a la mitad correcta para así zurcir el traje perfecto?, más aún, ¿Existe la mitad correcta?

Si hacemos caso a esos dichos y para obtener respuestas claras, en necesario echar mano a otras sentencias como: ‘Toda escoba nueva, al principio, barre bien’ y ‘Los opuestos se atraen’.

En el caso de la primera, debemos estar conscientes de que nuestro radar buscador de almas gemelas nunca se encuentra del todo bien calibrado y, lo que es peor, las señales enviadas por nuestros prospectos no siempre son del todo reales o exacerban los dones ocultando los defectos, haciendo que las mentadas mariposas se despierten al primer atisbo de concordancia con nuestros anhelos. Luego de dado el primer paso y al cabo de un tiempo, notaremos indicios de discordancia al ver emerger a la persona en su real amplitud. Será inevitable no sentir que se nos ha engañado, al recibir peras habiendo comprado manzanas. La mueca de frustración se asentará en nuestra frente y nos sorprenderá con la aguja enhebrada a punto de comenzar a crear nuestro traje bipersonal.

Con respecto a la segunda, es fácil encontrar parejas perfectas a nuestro alrededor que, quizás sin saberlo, han logrado perdurar en el tiempo gracias a este concepto, en donde uno es el protector y el otro protegido; Uno buscando la imagen de su madre y su pareja siendo maternalista; Liberales y conservadores; Jovencitas con mayores y al revés; Patrones con sus empleados; Doctoras con carniceros; Artistas con ingenieros. Debemos intuir que el mejor plan existente para ahorrarse el trance de buscar eternamente o de sufrir desilusiones, es el de encender nuestro radar y aleccionar a los testarudos insectos estomacales a activarse solo con aquellos seres que representan, estrictamente, el polo opuesto al nuestro: Gordura y delgadez; Belleza y fealdad; Inteligencia y estupidez.

Saque conclusiones usted mism@ y tenga a la mano agujas de cariño, telas de confianza e hilo de amor. Forme la imagen de su perfecta alma gemela apagando, en primer lugar, el radar que se enciende sólo con escobas de dudosa calidad y aleccione a sus mariposas internas a que despierten con su ‘antagonista’. Si usted es un flaco, alto, calvo, de profesión psicólogo… Enamórese perdidamente y sin reparos de una mujer gorda, baja, pelucona y demente. Por otra parte, si usted es una mujer joven, estilizada, rubia, alegre y culta, no tenga problemas en caer rendida bajo los encantos de un viejito, jorobado, morocho, amargado e ignorante.

Tome en cuenta que las frases citadas aquí llevan siglos en el subconsciente de las personas y han traspasado generaciones por lo que hay que darles el crédito que se merecen.

De todas formas, si los prejuicios sociales le superan y si de frases se trata, puede justificarse utilizando aquella que dice: ‘Dime con quien andas y te diré quien eres’, pero estará destinad@ a zurcir muchos trajes imperfectos al tiempo que se estará perdiendo la oportunidad de pasar el resto de su vida junto a su pareja perfecta.

lunes, octubre 09, 2006

Celos

Es imposible nombrar algún sentimiento más potente e indomable que los celos, igualmente, difícil resulta definirlo en forma clara y sin caer en subjetividades. Existe en toda área referente a las relaciones humanas aunque en muchas de ellas puede confundirse con la envidia, es en lo que respecta a las relaciones de pareja donde se encuentra en su estado más ‘puro’.

Lo cierto es que se trata de la sensación de frustración por ver que algo ajeno se acerca a lo que nos pertenece o que lo únicamente propio deja de serlo. Parte con una mueca en el rostro, le sigue un malestar a nivel estomacal del tipo ansiedad y termina donde la imaginación no puede llegar.

¿Que hace que nuestro amor tropiece en los celos?, más aún, ¿Podemos avanzar en nuestra relación aún sintiéndolos?

En su estado más mínimo son inofensivos y pueden ser considerados como signo de amor. Cuando las relaciones recién comienzan, el sentir celos es el primer indicio que demuestra estar enamorado, que la relación es seria y da pie a continuar. Por lo general se trata de celos utilizados por una de las partes como estrategia para saber el nivel de compromiso por la relación nueva. Así como fácil viene, fácil ha de irse.

En su nivel medio pueden provocar más de algún descalabro y hacer tambalear la relación, pero no por ello necesariamente hacer que esta termine. Aparecen normalmente cuando la relación se expone al exterior como estable y son detonados por la ex pareja que reaparece o por el amigo desconocido que llega a desordenar lo que hemos formado. A pesar de ser complejos, suelen ser manejables, bastando para ello una buena conversación que afiance la confianza.

Los celos enfermizos nacen producto de una mentira de marca mayor descubierta, alguna infidelidad. Incluso solo basta ser inseguro de la relación o tener autoestima baja para sentirlos. Quienes lo sufren suelen ser estigmatizados como enfermos y pueden llegar a cometer más de alguna locura como seguir a escondidas a sus parejas, revisar ropas, papeles y teléfonos celulares hasta encontrar algún indicio de engaño. Un cabello desconocido, una letra no identificable y hasta un número telefónico no reconocible, pueden ser suficientes como para hacer detonar una vorágine de sentimientos calcinantes, haciendo de un par situaciones comunes y explicables, un engaño tácito. Las consecuencias de aquello son inmedibles e imprevisibles y pueden ir desde la ruptura de la relación hasta la muerte del ‘infiel’ en manos de la ‘víctima’.

Quizás se trate de uno de los sentimientos más detestados, socialmente despreciados y negados. Nadie es capaz de aceptarse celoso antes y después de sentirlo. Incluso mientras se está bajo la influencia de los celos, existirán mil y una justificaciones a cada uno de nuestros actos.

Considerando que los pecados capitales son aquellos sentimientos o comportamientos que llevan a cometer pecados reales, es difícil entender porqué los celos no se encuentran en el primer lugar de la lista o ni siquiera exista dentro de tal nominación.

Formando un triángulo con el amor y el odio (el primero es el motor y el segundo es el destino), los celos se encuentran en el peor vértice, haciendo que cada uno de nuestros actos desafíe la lógica, la justicia, la ética y la propia imagen. A pesar de ser un sentimiento básico, es inútil mezclarlo con la razón o suavizarlo con entendimiento, una vez que llega transformará todo a su paso y destruirá cuanta confianza y cordura exista, solo basta tener una pareja estable, sentir en ella un aroma distinto a los propios y el titubeo como respuesta a la pregunta de rigor.

Haga la prueba, busque y encontrará, ya verá como la fórmula es infalible. Después me cuenta hasta donde fue capaz de llegar gracias a los celos.

lunes, octubre 02, 2006

Suicidio


Pensar en la propia muerte nos lleva inevitablemente a imaginarla producto de la ancianidad, una vez que la vida se ha completado dejando poco por hacer o ya todo hecho y el cuerpo ya no nos acompaña. Por otra parte, la muerte de nuestros cercanos, antes de que suceda, es un tema que suele ser poco abordado en voz alta, como si se tratase de un tema tabú, basta con mencionarlo para ser censurado de forma inmediata, haciendo que dicho tópico quede relegado solo a nuestros pensamientos.

El cuerpo humano es frágil y las formas de morir son variadas. Desde asesinatos hasta enfermedades y accidentes, la muerte siempre es inesperada y deja a su paso el desconsuelo de quienes deben siguen viviendo y pensando en lo injusto de la pérdida.

Aún así, pocas situaciones en la vida, relacionadas con la muerte, pueden ser tan devastadoras como el suicidio.

La vorágine de sentimientos que desata un suicidio se asemeja a una supercarretera con una sola entrada, nódulos, rotondas, túneles, desvíos, pasos sobre y bajo nivel y una sola salida, pues siempre se termina tildando a este hecho como un acto egoísta, y al suicida como un ser cobarde. Es tal el rechazo a esta manera de terminar la vida que para más de una religión es sinónimo de pecado imperdonable.

Pensemos en una persona que tiene problemas de comunicación con su familia o que vive solo, sumemos a estas situaciones la falta de amigos, el dolor de una desilusión amorosa, o la nula posibilidad de crear nuevos lazos por miedo a que las malas experiencias se repitan. Agreguemos a ello un mal trabajo o la rotunda y duradera cesantía. Basta solo alguno de estos hechos para generar una depresión que, de no ser tratada o al menos entendida y asumida por los cercanos, puede terminar en desastre.

Siempre se dice, a modo de consuelo, que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, pero si todas las puertas imaginables se cierran, ¿Somos capaces de vivir solo de ventanitas?

Más de alguno dirá: ¿Quién no tiene problemas?. Así mismo nacen un montón de cursilerías como: "hay que vivir agradeciendo un día más de vida", o, "mira la magia de un atardecer", o, "date un paseo y maravíllate con las flores que nacen por ti", o, "tú eres importante" o frases prefabricadas que buscan aplacar el agobio de quien está al borde del abismo. Lamentablemente, solo sirven de aliciente al interlocutor del alma deprimida, para así sacarse la culpa y la responsabilidad y después poder decir con propiedad: "Yo lo apoyé".

El suicidio no es un acto de soberbia. Quienes han muerto bajo sus propias manos no lo hicieron con un afán de desafiar a nadie, mucho menos se trata de un acto egoísta o de cobardía. El hecho de terminar con la vida propia es solo el final de un largo camino plagado de pequeñas tristezas que van sumándose a la frustración de sentirse sin escapatoria posible. Del mismo modo, una a una van mostrándose las señales de un vacío difícil de llenar, una espiral sin fin y que a los ojos del resto no es más que un simple problemilla sin importancia.

La responsabilidad del suicidio no es del suicida, sino de quienes no supieron empatizar y entender que una pena, por más pequeña que sea, puede transformarse en una enfermedad espiritual mortal y, de paso, cargarán con la culpa por el resto de sus vidas, de no haber abierto puertas y dejar que el aire entre tan solo por las ventanas.

lunes, septiembre 25, 2006

Lado B


Sabía que sucedería. Tarde o temprano mi Yo interior intentaría dominar mis letras y sacarlas del orden que por tanto tiempo he logrado mantener a fuerza de autocontrol, mismo que en ocasiones se reduce sólo a un apretar de dientes.

Esto soy Yo. Conviven en mi la maldad extrema con la bondad absoluta; La sanidad mental cuando se trata de ayudar a quien lo necesita con la potencial esquizofrenia cuando llega la noche y me siento solo, que es cuando he de llamar al mismo diablo clamando por compañía.

Manejo al dedillo una impecable ironía aprendida a golpes de vida, que mezclada con una mirada gruesa y decidida han hecho retroceder en silencio a cualquiera que ose intentar decir o hacer algo que vaya en desmedro de mi autoestima, incluso a quienes me aman y amo. Notables han sido las lágrimas derramadas por quienes se han atrevido, pues con solo unas pocas palabras políticamente correctas, siempre en un tono pausado y sin sobresaltos, han echado pie atrás. Cada una de esas lágrimas representa un triunfo y he anotado cada uno de sus nombres con el fin de no olvidarles jamás, aunque ya no recuerde sus rostros, siempre los tendré en la cabecera de mi memoria por si algún día se les ocurre aparecer y logran evadir la indiferencia.

Del mismo modo, he manipulado al mundo entero con mi llanto. Muy pocas personas me han visto llorar y quienes lo han hecho han debido olvidarlo, divulgarlo sería su sentencia de muerte absoluta, muerte que solo existirá en mi cabeza, pero eso bastaría para eliminarlos de mi historia. Lo mismo corre para quienes me engañen, antes de ser relegados a la calidad de inexistentes deberán ser blanco de cada uno de mis maldiciones, convencido de que el poder de la mente sobrepasa a cualquier destino.

Mis besos son escasos, quienes han tenido el privilegio de caer en el embrujo de mis labios han vuelto por más y han rogado por obtenerlos. No soy hombre que malgaste su boca, por lo que un solo beso basta y sobra para entender que nadie es mejor que yo. Quienes me han amado han enloquecido al perderme.

En la cama es mi deseo el que se impone y la satisfacción es solo unidireccional hacia mí. Utilizo cuanto quiero y desecho cualquier forma humana al instante mismo de acabado el encuentro. Si alguien tiene la suerte de estar conmigo sexualmente, sólo remitase a sentir placer, es lo único que obtendrá de mí.

Soy un ser solitario por decisión propia, nada ni nadie me hará confiar en nada ni en nadie. He logrado paz interior a fuerza de tomar distancia. Miro y estudio cada uno de los movimientos de quien se quiere acercar.

Soy egoísta, egocéntrico, ególatra y sarcástico. Rencoroso, narcisista, arrogante y vanidoso. Indolente, ateo, bisexual y mentiroso. Miento para no sentir, miento para no perdonar… miento. Sobre todo ahora que he descrito todo lo que quisiera ser para no sentir que me estoy hundiendo y que soy débil. Supongo que es la esquizofrenia la que ha hablado o el vacío inmenso que siento en estos momentos.

Sabía que sucedería, tarde o temprano tendría que pesarme el hecho de ser como soy.