domingo, diciembre 10, 2006

Augusto Pinochet


Ha muerto uno de los hombres más poderosos de la tierra en los últimos años, un hombre que fue capaz de cambiar el eje social, mental, cultural y político de Chile, un hombre que censuró el libre pensamiento por más de 15 años bajo ley constitucional y a cuyo nombre se enlaza la responsabilidad de más de 3000 muertes, estafas millonarias y la división del país en términos de pensamiento y visión. Ha muerto Pinochet.

Fue seguido por muchos, sus adherentes han demostrado una incondicionalidad a prueba de toda lógica. Aún hoy, es posible ver en las techumbres de los hogares de sus seguidores las banderas izadas a tope el día 11 de septiembre de cada año en señal de alegre conmemoración y en sus salas, la fotografía enmarcada que muestra la gallarda figura del ex dictador, luciendo su traje de capitán general de las fuerzas armadas y con la banda presidencial, de seguro en este momento, esas mismas fotografías han de estar colmadas de velas encendidas en son de luto. La pasión de sus partidarios es comparable a la devoción de un creyente de una secta religiosa a su dios o a la de un adolescente frente a su ídolo musical, tal fervor los llevó a estar presentes en cada una de las apariciones del ex dictador incluso después de terminado su mandato, más aún durante su arresto en Londres donde mezclaron su apoyo con lágrimas y por supuesto hoy, en su muerte.

Fue odiado por tantos otros que veían en la figura del ex comandante la imagen de un asesino. Cada una de los familiares de los desaparecidos dio una batalla constante a base de consignas, panfletos, marchas y reuniones… Siempre unidos, con la imborrable imagen de sus mártires colgadas al cuello y con el perpetuo dolor que provoca la incertidumbre de no saber que fue de aquellos a quienes tanto amaron. Fueron estos eternos deudos, la inspiración del cantante norteamericano Sting para crear la canción ‘They Dance Alone’, en donde se plasman una de las primeras críticas directas venidas desde el exterior hacia el ex dictador y en cuyo video se muestran imágenes de mujeres bailando la ‘cueca sola’ (baile nacional que originalmente se desarrolla en pareja). Sus detractores izan la bandera nacional a media asta cada 11 de septiembre en clara señal de duelo y sus voces de protesta y justicia no callaron incluso en los tiempos del régimen militar, menos aún durante su arresto en Londres donde mezclaron su clamor con alegría y por supuesto hoy, en su muerte.

Muere Pinochet y se lleva a la tumba todos sus secretos, culpabilidades, logros y derrotas, poniendo fin a un importante capítulo de la historia de la humanidad y dejando a su paso preguntas sin resolver, llantos desconsolados, enfervorizada alegría y un sistema judicial cuestionable en su actuar, que no fue capaz de terminar lo que Inglaterra comenzó.

Considerando que el dolor, el odio y el amor son sentimientos heredables, es de esperar que Chile siga manteniendo la pasión bipolar que ha demostrado hasta hoy. Las banderas seguirán siendo izadas a tope y media asta cada 11 del mes 9, de seguro y con el tiempo saldrá a la luz pública más de alguna historia cuestionable y pasarán siglos antes de que su imagen se borre del mundo.

Es curioso como este hombre, que se jactaba diciendo que en Chile no se movía una hoja sin su consentimiento hoy haya llegado al final de su vida con la pérdida absoluta de todos sus honores y con la carga de haber sido uno de los hombres más importantes de la historia. Extrañamente y como si de una jugarreta burlona del destino o como si de un designio de justicia divina se tratara, la muerte de Pinochet ocurre justo cuando de celebra el día de los derechos humanos.

lunes, noviembre 27, 2006

Ojos que no ven... Cerebro que no entiende.


El ser humano basa sus decisiones, comportamientos y su vida en general en las certezas, sin ellas la sensación de inseguridad es comparable al de caminar en la oscuridad por un terreno desconocido y con las manos atadas.

Ante una situación desconocida, cuando esas certezas no existen, el cerebro tiende a crear una realidad en base a elementos ya conocidos para así disminuir la incertidumbre y permitirnos encontrar respuestas lógicas que nos ayuden a descifrar el acertijo que se nos presenta, algo similar a lo que realiza el organismo frente a una herida al liberar endorfinas como anestésico natural o adrenalina que nos prepara para huir ante el peligro repentino.

Imaginémonos estando solos en casa y sintiendo ruidos inusuales, será fácil para nuestro cerebro crear una excusa a estos hechos afirmando que la casa es vieja y cruje o que el viento genera tales sonidos.

Así mismo, ante un determinado hecho inexplicable existen innumerables interpretaciones como personas en el mundo, pues las experiencias vividas por cada uno de los espectadores son distintas independiente de la cercanía de unos con otros y estas varían incluso si las personas tienen la misma edad, condición sexual y social. En el caso de las personas que carecen de algún sentido como el de la vista, crearán un universo propio lleno de interpretaciones, percepciones y certezas adecuadas a su situación particular.

Las cosas simples y explicables no se escapan, frente a la imagen de un vaso con agua y a la única pregunta de ¿Qué ves?, las respuestas podrán ser similares, pero nunca las mismas. Algo parecido sucederá ante el estímulo de una caja cerrada y bajo la pregunta de ¿Qué hay en su interior?

Tomando en cuenta lo anterior y entendiendo que nuestra historia sensorial juega un rol importante en la comprensión de nuestro entorno y sus acontecimientos, ¿Qué sucede si nos encontramos ante un hecho cuyo origen o desarrollo es imposible de explicar?

La historia universal esta llena de este tipo de eventos. Hace un poco más de 500 años, tres carabelas llegaban a tierras desconocidas cargadas de hombres dispuestos a derribar la realidad existente con respecto a que la tierra era plana. Al tocar las costas, desembarcaron para descubrir que estas se encontraban llenas de aborígenes. Pensemos por un momento en lo que vieron estos originarios… Ellos mantenían una civilización organizada, lo que habla de una inteligencia desarrollada, pero ¿Cómo pudieron explicar lo que veían si no tenían experiencia alguna que así lo hiciera?.

Osados estudios de psicología plantean que, a pesar de encontrarse los barcos presentes, los indígenas no los veían y se necesitaron días e incluso semanas para visualizar los armatostes, luego de que pudiesen generar la experiencia necesaria en sus cerebros que les ayudara a entender lo que jamás antes se había presentado en su entorno de ninguna otra forma similar.

De ser así, estamos frente a una tesis que deja abierta la posibilidad de que existan situaciones que jamás nadie ha experimentado antes y que, por lo mismo, no se han materializado aún. Pretender que controlamos todo nuestro entorno o que tenemos respuesta para todo es un error. Si vivimos durante milenios asegurando que el planeta tenia forma de plano, ¿Qué nos hace sentir con la seguridad de que tan solo 500 años de redondez son ciertas?

Después de todo basta con mantener la caja cerrada y nunca abrirla, para entender que su contenido puede no existir.

jueves, noviembre 16, 2006

Qué Vergüenza!


Es inútil mantenerse ajeno y aunque nos sintamos seguros de nuestros actos, tarde o temprano aparece gracias al destino que transforma actos involuntarios en algo más parecido a una enfermedad incurable, dejando a su paso atentas miradas en los otros y una incómoda mueca de sonrisa que tiñe de rojo intenso nuestro rostro. Señoras y señores… Su majestad, la vergüenza.

Quedarse atrapado en una puerta giratoria; Estornudar justo antes de saludar de mano a alguien; Sufrir la rajadura de nuestra ropa al nivel de la entrepierna apenas comenzada la jornada y estando lejos de casa; Eructar sin querer mientra está hablando con su jefe; Conversar y sonreír en la sobremesa con un perejil en el diente; Ser sorprendido mirándole el trasero a la pareja de su mejor amigo o hurgueteándose la nariz, son situaciones a las que estamos expuestos diariamente y que son derivadas de nuestra cotidianeidad.

Los niños son grandes generadores de estas situaciones vergonzosas. Es común que ellos repitan en público aquella información que hemos divulgado en la privacidad de nuestro hogar acerca de algún familiar o que den datos íntimos del tipo ’mi papá tiene el trasero peludo’ o 'Mi mamá tiene tetas grandes'. Ante ello no hay mucho que hacer, solo sonreír y dejar fluir la sangre a nuestra cara, esperando que el niño crezca pronto o pensando en dejarlo en casa la próxima vez o siempre.

También existen las vergüenzas evitables, como llegar a una fiesta de disfraces para descubrir que se había cancelado; Vanagloriarse acerca de algún tema que no manejemos sin saber que estamos frente a un experto en la materia; Encontrarse con una conocida y preguntarle acerca de la fecha de parto y recibir como respuesta que su hijo nació la semana pasada o, lo que es peor, nunca estuvo embarazada. Un poco más de preocupación por estar informado o la abstención ante la duda, haría que estas situaciones jamás se transformasen en el deseo de buscar un hoyo para meter la cabeza.

El amor toca nuestra puerta siempre de forma inesperada. A pocos segundos del primer impacto y luego de recuperada la consciencia, es inútil no hacer un barrido mental de todo nuestro ser y más inútil aún el esconder la verguenza de haber comido ajo a la hora de almuerzo o de estar usando la peor vestimenta que tenemos. Si tomamos en cuenta que la primera imagen que entregamos es la más difícil de borrar, la vergüenza hará casi imposible el segundo encuentro. Si logramos pasar a la siguiente fase, las citas nos ayudarán a limpiar la mala imagen que dejamos al principio, permitiéndonos llegar más preparados. En ellas, ahogarse con agua durante la cena y en público, encontrarse con aquella furiosa ex pareja a la cual dejamos hace poco y no de buena forma o pedorrearse después de la primera noche de sexo, nos deja en claro que hay vergüenzas que son inevitables.

Otro ente generador de momentos vergonzosos es el médico. Cuando niños siempre se nos dijo que debíamos usar ropa interior limpia y calcetines sin hoyos, por si teníamos un accidente. Para las mujeres, el ser auscultada por un ginecólogo sumada a la incomoda posición corporal, hace que los pudores salgan transformados en una vergüenza injustificada, más aún si se encuentra en su periodo menstrual. En los hombres, es imposible luchar contra una erección mientas se nos somete a algún examen clínico completo, peor si se trata del urólogo, sobre todo si el doctor es hombre también.

Haga lo que haga, esté donde esté y quiéralo o no, siempre estará latente la posibilidad de sufrir un ataque del destino en su contra, cuyos síntomas son un silencio rotundo y sorpresivo del entorno o la explosión de las carcajadas a su alrededor, seguido del inminente aumento de la temperatura corporal y posterior enrojecimiento del rostro. Sentirá que la tierra se abre bajo sus pies o que hay una cámara escondida grabándole, pero tenga en cuenta que existen tres curas para este fulminante mal: Puede hacer como que nada ha pasado optando por disimular hasta las mismas señales corporales que le delatan; Sumarse a la masa auto ridiculizándose denotando empatía con el medio y mostrando un sentido del humor único; O simplemente… salir arrancando.

Cualquiera sea el caso, tenga en cuenta que puede ser una enfermedad contagiosa, siempre habrá alguien que llegue a tener los mismos síntomas y al mismo tiempo que usted, pero el diagnóstico será distinto: Vergüenza ajena.

lunes, octubre 23, 2006

Placer... Culpable?


Placer… Esa exquisita sensación de bienestar pleno, producto de algún hecho fortuito o planificado, que nos produce alegría y satisfacción, nos aturde y nos sume en un estado de semiinconsciencia, dejándonos vulnerables a todo cuanto nos rodea.

Comer un chocolate a media tarde, dejarlo fundirse en nuestro paladar, mientras saboreamos lo cremoso de su textura, hace que el placer esté presente en cada bocado. Los hay almendrados, aireados, rellenos, extremadamente dulces o amargos. Por lo general comenzamos con trozos pequeños de una barra grande, casi sin darnos cuenta y en menos tiempo de lo planificado, terminamos por hacerla desaparecer completamente, de seguro llevados por la sensación de felicidad que nos provee. Hay quienes describen este estado como único y más de alguno que prefiere disfrutarlo en solitario.

Deleitarse con un buen vino no es sinónimo de bolsillos abultados. Ya sea en soledad o en compañía, al descorchar un vino se abre paso al goce que, sorbo a sorbo, va entregando infinidad de sabores dulces y amargos, frutosos y maderosos, de los cuales se dan nociones en la contraetiqueta del envase y cuyo descubrimiento se convierte en todo un desafío. La práctica hace al maestro y quienes saben degustarlo han entendido que el placer es líquido y viene embotellado.

‘Fumar es un placer’, ya lo dice el tango eterno. Independiente de la opinión de los no fumadores, quienes sí gustan de un buen cigarrillo después del trabajo, al son de un café y con amigos, saben que el placer que cada bocanada de humo entrega hace que el fin de la jornada parezca menos tensa. Definitivamente se trata de ‘Un placer sensual’.

Hoy por hoy, hombres y mujeres disfrutan del placer que entrega el ir de compras. Cuando se trata de abstraerse de una pena o de liberar tensiones, nada mejor que autocomplacerse regalándose algún perfume, un par de zapatos, un disco, una prenda de vestir o algún aparato computacional. Tanto mejor si se pide envuelto en papel de regalo, para después abrirlo a tirones en casa y dejarse maravillar con la nueva adquisición, como si se tratase de una sorpresa.

Quizás una de las fuentes primarias, instintivas y universales, generadoras de inagotable placer es el sexo. Entre las sábanas y fuera de ellas, el goce se despierta al compás de las caricias. La fórmula es simple, dos cuerpos, complicidad, algo de química y feromonas dispuestas a ser reconocidas y aceptadas, abren paso a los besos y el sudor. La aceptación de ambas partes da rienda suelta a los gemidos y a los movimientos acompasados, cuya técnica puede variar, pero siempre despierta el placer a borbotones, antes, durante y después del orgasmo. Nuestra piel está diseñada para sentir y nuestro cerebro recibe las señales aún estando con los ojos vendados. Hay a quienes les resulta placentero el entregar placer y llegan al clímax tan solo con saber que satisfacen a su pareja, otros en cambio, buscan el gozo a través de su propio sentir. La fórmula resulta aún estando solos, la masturbación provee de sensaciones hechas a la medida, donde el ritmo y el tiempo son manejadas a nuestro antojo y el descubrirse lleva al conocimiento de nuestro cuerpo y sus puntos erógenos.

Cosas tan comunes como los chocolates, el vino, el fumar, las compras y el sexo pueden hacer nuestra vida más simple, despertando en nosotros sentimientos que nos pueden llevar a la gloria.

Más allá de lo placentero, debemos estar conscientes de que todo efecto de goce derivado de un acto que no se encuentre sustentado en bases sólidas de armonía interior, tiende a desaparecer con mayor rapidez conforme pasa el tiempo y hacemos uso de estos ‘parches’ de felicidad y, por consiguiente, pueden llevarnos a caer en una adicción.

El chocolate nos regalará tardes de placer y con ellas iremos directo a la obesidad; El vino nos deleitará con sus aromas y sabores, al mismo tiempo que será la antesala al alcoholismo; Bocanadas de humo de tabaco serán siempre sensuales en la misma medida que crearán dependencia; Nuestros propios regalos nos traerán alegrías y más de alguna manía compulsiva; Las artes amatorias nos llenarán de orgasmos, pero una vez que el kamasutra se agote, nuestros cuerpos pedirán más y no habrá quién nos detenga.

La búsqueda de la satisfacción personal utilizando el placer como mero instrumento de felicidad fácil y rápida parece no tener sentido sin autocontrol. Este último podría ser la clave para no caer en espejismos de desaparición progresiva e inminente.

Cabe preguntarse, ¿Somos nosotros quienes cargamos culpas por sentir placer?, o ¿Es el placer culpable?

lunes, octubre 16, 2006

Parejas Im-perfectas


Independiente de nuestro género, edad y condición sexual, llevamos la necesidad de compañía grabada en nuestros genes a modo de instinto, de seguro amparada por el deseo, también instintivo, de dejar descendencia.

Si bien es cierto, muchos se jactan de no sentir la obligación de estar en pareja y pueden permanecer meses e incluso años en soledad, pero a la hora de sentir enjambres de mariposas en el estómago no hay quien se resista a dejarse enamorar, aunque ello traiga consigo una bandada de complicadas situaciones y sacrificios que nacen del compartir tiempos, gustos, palabras y maneras y que involucran silencios, disgustos, manías y hasta dinero y espacios, las cuales logran romper todo esquema unipersonal forjado como traje a la medida y dan paso a una incómoda y frágil vestimenta hecha para dos, con tallas, diseños y colores entremezclados que nunca termina de zurcirse o no queda del todo bien y cuyos materiales van siendo de mejor calidad conforme pasan los años, siempre y cuando se aprende a vivir en él desde un principio.

Se dice que la vida es demasiado larga y dura para vivirla en soledad y que para cada quién existe su cada cual, pero ¿Qué tan complejo resulta encontrar a la mitad correcta para así zurcir el traje perfecto?, más aún, ¿Existe la mitad correcta?

Si hacemos caso a esos dichos y para obtener respuestas claras, en necesario echar mano a otras sentencias como: ‘Toda escoba nueva, al principio, barre bien’ y ‘Los opuestos se atraen’.

En el caso de la primera, debemos estar conscientes de que nuestro radar buscador de almas gemelas nunca se encuentra del todo bien calibrado y, lo que es peor, las señales enviadas por nuestros prospectos no siempre son del todo reales o exacerban los dones ocultando los defectos, haciendo que las mentadas mariposas se despierten al primer atisbo de concordancia con nuestros anhelos. Luego de dado el primer paso y al cabo de un tiempo, notaremos indicios de discordancia al ver emerger a la persona en su real amplitud. Será inevitable no sentir que se nos ha engañado, al recibir peras habiendo comprado manzanas. La mueca de frustración se asentará en nuestra frente y nos sorprenderá con la aguja enhebrada a punto de comenzar a crear nuestro traje bipersonal.

Con respecto a la segunda, es fácil encontrar parejas perfectas a nuestro alrededor que, quizás sin saberlo, han logrado perdurar en el tiempo gracias a este concepto, en donde uno es el protector y el otro protegido; Uno buscando la imagen de su madre y su pareja siendo maternalista; Liberales y conservadores; Jovencitas con mayores y al revés; Patrones con sus empleados; Doctoras con carniceros; Artistas con ingenieros. Debemos intuir que el mejor plan existente para ahorrarse el trance de buscar eternamente o de sufrir desilusiones, es el de encender nuestro radar y aleccionar a los testarudos insectos estomacales a activarse solo con aquellos seres que representan, estrictamente, el polo opuesto al nuestro: Gordura y delgadez; Belleza y fealdad; Inteligencia y estupidez.

Saque conclusiones usted mism@ y tenga a la mano agujas de cariño, telas de confianza e hilo de amor. Forme la imagen de su perfecta alma gemela apagando, en primer lugar, el radar que se enciende sólo con escobas de dudosa calidad y aleccione a sus mariposas internas a que despierten con su ‘antagonista’. Si usted es un flaco, alto, calvo, de profesión psicólogo… Enamórese perdidamente y sin reparos de una mujer gorda, baja, pelucona y demente. Por otra parte, si usted es una mujer joven, estilizada, rubia, alegre y culta, no tenga problemas en caer rendida bajo los encantos de un viejito, jorobado, morocho, amargado e ignorante.

Tome en cuenta que las frases citadas aquí llevan siglos en el subconsciente de las personas y han traspasado generaciones por lo que hay que darles el crédito que se merecen.

De todas formas, si los prejuicios sociales le superan y si de frases se trata, puede justificarse utilizando aquella que dice: ‘Dime con quien andas y te diré quien eres’, pero estará destinad@ a zurcir muchos trajes imperfectos al tiempo que se estará perdiendo la oportunidad de pasar el resto de su vida junto a su pareja perfecta.

lunes, octubre 09, 2006

Celos

Es imposible nombrar algún sentimiento más potente e indomable que los celos, igualmente, difícil resulta definirlo en forma clara y sin caer en subjetividades. Existe en toda área referente a las relaciones humanas aunque en muchas de ellas puede confundirse con la envidia, es en lo que respecta a las relaciones de pareja donde se encuentra en su estado más ‘puro’.

Lo cierto es que se trata de la sensación de frustración por ver que algo ajeno se acerca a lo que nos pertenece o que lo únicamente propio deja de serlo. Parte con una mueca en el rostro, le sigue un malestar a nivel estomacal del tipo ansiedad y termina donde la imaginación no puede llegar.

¿Que hace que nuestro amor tropiece en los celos?, más aún, ¿Podemos avanzar en nuestra relación aún sintiéndolos?

En su estado más mínimo son inofensivos y pueden ser considerados como signo de amor. Cuando las relaciones recién comienzan, el sentir celos es el primer indicio que demuestra estar enamorado, que la relación es seria y da pie a continuar. Por lo general se trata de celos utilizados por una de las partes como estrategia para saber el nivel de compromiso por la relación nueva. Así como fácil viene, fácil ha de irse.

En su nivel medio pueden provocar más de algún descalabro y hacer tambalear la relación, pero no por ello necesariamente hacer que esta termine. Aparecen normalmente cuando la relación se expone al exterior como estable y son detonados por la ex pareja que reaparece o por el amigo desconocido que llega a desordenar lo que hemos formado. A pesar de ser complejos, suelen ser manejables, bastando para ello una buena conversación que afiance la confianza.

Los celos enfermizos nacen producto de una mentira de marca mayor descubierta, alguna infidelidad. Incluso solo basta ser inseguro de la relación o tener autoestima baja para sentirlos. Quienes lo sufren suelen ser estigmatizados como enfermos y pueden llegar a cometer más de alguna locura como seguir a escondidas a sus parejas, revisar ropas, papeles y teléfonos celulares hasta encontrar algún indicio de engaño. Un cabello desconocido, una letra no identificable y hasta un número telefónico no reconocible, pueden ser suficientes como para hacer detonar una vorágine de sentimientos calcinantes, haciendo de un par situaciones comunes y explicables, un engaño tácito. Las consecuencias de aquello son inmedibles e imprevisibles y pueden ir desde la ruptura de la relación hasta la muerte del ‘infiel’ en manos de la ‘víctima’.

Quizás se trate de uno de los sentimientos más detestados, socialmente despreciados y negados. Nadie es capaz de aceptarse celoso antes y después de sentirlo. Incluso mientras se está bajo la influencia de los celos, existirán mil y una justificaciones a cada uno de nuestros actos.

Considerando que los pecados capitales son aquellos sentimientos o comportamientos que llevan a cometer pecados reales, es difícil entender porqué los celos no se encuentran en el primer lugar de la lista o ni siquiera exista dentro de tal nominación.

Formando un triángulo con el amor y el odio (el primero es el motor y el segundo es el destino), los celos se encuentran en el peor vértice, haciendo que cada uno de nuestros actos desafíe la lógica, la justicia, la ética y la propia imagen. A pesar de ser un sentimiento básico, es inútil mezclarlo con la razón o suavizarlo con entendimiento, una vez que llega transformará todo a su paso y destruirá cuanta confianza y cordura exista, solo basta tener una pareja estable, sentir en ella un aroma distinto a los propios y el titubeo como respuesta a la pregunta de rigor.

Haga la prueba, busque y encontrará, ya verá como la fórmula es infalible. Después me cuenta hasta donde fue capaz de llegar gracias a los celos.

lunes, octubre 02, 2006

Suicidio


Pensar en la propia muerte nos lleva inevitablemente a imaginarla producto de la ancianidad, una vez que la vida se ha completado dejando poco por hacer o ya todo hecho y el cuerpo ya no nos acompaña. Por otra parte, la muerte de nuestros cercanos, antes de que suceda, es un tema que suele ser poco abordado en voz alta, como si se tratase de un tema tabú, basta con mencionarlo para ser censurado de forma inmediata, haciendo que dicho tópico quede relegado solo a nuestros pensamientos.

El cuerpo humano es frágil y las formas de morir son variadas. Desde asesinatos hasta enfermedades y accidentes, la muerte siempre es inesperada y deja a su paso el desconsuelo de quienes deben siguen viviendo y pensando en lo injusto de la pérdida.

Aún así, pocas situaciones en la vida, relacionadas con la muerte, pueden ser tan devastadoras como el suicidio.

La vorágine de sentimientos que desata un suicidio se asemeja a una supercarretera con una sola entrada, nódulos, rotondas, túneles, desvíos, pasos sobre y bajo nivel y una sola salida, pues siempre se termina tildando a este hecho como un acto egoísta, y al suicida como un ser cobarde. Es tal el rechazo a esta manera de terminar la vida que para más de una religión es sinónimo de pecado imperdonable.

Pensemos en una persona que tiene problemas de comunicación con su familia o que vive solo, sumemos a estas situaciones la falta de amigos, el dolor de una desilusión amorosa, o la nula posibilidad de crear nuevos lazos por miedo a que las malas experiencias se repitan. Agreguemos a ello un mal trabajo o la rotunda y duradera cesantía. Basta solo alguno de estos hechos para generar una depresión que, de no ser tratada o al menos entendida y asumida por los cercanos, puede terminar en desastre.

Siempre se dice, a modo de consuelo, que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, pero si todas las puertas imaginables se cierran, ¿Somos capaces de vivir solo de ventanitas?

Más de alguno dirá: ¿Quién no tiene problemas?. Así mismo nacen un montón de cursilerías como: "hay que vivir agradeciendo un día más de vida", o, "mira la magia de un atardecer", o, "date un paseo y maravíllate con las flores que nacen por ti", o, "tú eres importante" o frases prefabricadas que buscan aplacar el agobio de quien está al borde del abismo. Lamentablemente, solo sirven de aliciente al interlocutor del alma deprimida, para así sacarse la culpa y la responsabilidad y después poder decir con propiedad: "Yo lo apoyé".

El suicidio no es un acto de soberbia. Quienes han muerto bajo sus propias manos no lo hicieron con un afán de desafiar a nadie, mucho menos se trata de un acto egoísta o de cobardía. El hecho de terminar con la vida propia es solo el final de un largo camino plagado de pequeñas tristezas que van sumándose a la frustración de sentirse sin escapatoria posible. Del mismo modo, una a una van mostrándose las señales de un vacío difícil de llenar, una espiral sin fin y que a los ojos del resto no es más que un simple problemilla sin importancia.

La responsabilidad del suicidio no es del suicida, sino de quienes no supieron empatizar y entender que una pena, por más pequeña que sea, puede transformarse en una enfermedad espiritual mortal y, de paso, cargarán con la culpa por el resto de sus vidas, de no haber abierto puertas y dejar que el aire entre tan solo por las ventanas.

lunes, septiembre 25, 2006

Lado B


Sabía que sucedería. Tarde o temprano mi Yo interior intentaría dominar mis letras y sacarlas del orden que por tanto tiempo he logrado mantener a fuerza de autocontrol, mismo que en ocasiones se reduce sólo a un apretar de dientes.

Esto soy Yo. Conviven en mi la maldad extrema con la bondad absoluta; La sanidad mental cuando se trata de ayudar a quien lo necesita con la potencial esquizofrenia cuando llega la noche y me siento solo, que es cuando he de llamar al mismo diablo clamando por compañía.

Manejo al dedillo una impecable ironía aprendida a golpes de vida, que mezclada con una mirada gruesa y decidida han hecho retroceder en silencio a cualquiera que ose intentar decir o hacer algo que vaya en desmedro de mi autoestima, incluso a quienes me aman y amo. Notables han sido las lágrimas derramadas por quienes se han atrevido, pues con solo unas pocas palabras políticamente correctas, siempre en un tono pausado y sin sobresaltos, han echado pie atrás. Cada una de esas lágrimas representa un triunfo y he anotado cada uno de sus nombres con el fin de no olvidarles jamás, aunque ya no recuerde sus rostros, siempre los tendré en la cabecera de mi memoria por si algún día se les ocurre aparecer y logran evadir la indiferencia.

Del mismo modo, he manipulado al mundo entero con mi llanto. Muy pocas personas me han visto llorar y quienes lo han hecho han debido olvidarlo, divulgarlo sería su sentencia de muerte absoluta, muerte que solo existirá en mi cabeza, pero eso bastaría para eliminarlos de mi historia. Lo mismo corre para quienes me engañen, antes de ser relegados a la calidad de inexistentes deberán ser blanco de cada uno de mis maldiciones, convencido de que el poder de la mente sobrepasa a cualquier destino.

Mis besos son escasos, quienes han tenido el privilegio de caer en el embrujo de mis labios han vuelto por más y han rogado por obtenerlos. No soy hombre que malgaste su boca, por lo que un solo beso basta y sobra para entender que nadie es mejor que yo. Quienes me han amado han enloquecido al perderme.

En la cama es mi deseo el que se impone y la satisfacción es solo unidireccional hacia mí. Utilizo cuanto quiero y desecho cualquier forma humana al instante mismo de acabado el encuentro. Si alguien tiene la suerte de estar conmigo sexualmente, sólo remitase a sentir placer, es lo único que obtendrá de mí.

Soy un ser solitario por decisión propia, nada ni nadie me hará confiar en nada ni en nadie. He logrado paz interior a fuerza de tomar distancia. Miro y estudio cada uno de los movimientos de quien se quiere acercar.

Soy egoísta, egocéntrico, ególatra y sarcástico. Rencoroso, narcisista, arrogante y vanidoso. Indolente, ateo, bisexual y mentiroso. Miento para no sentir, miento para no perdonar… miento. Sobre todo ahora que he descrito todo lo que quisiera ser para no sentir que me estoy hundiendo y que soy débil. Supongo que es la esquizofrenia la que ha hablado o el vacío inmenso que siento en estos momentos.

Sabía que sucedería, tarde o temprano tendría que pesarme el hecho de ser como soy.

lunes, septiembre 18, 2006

Puro Chile?

Nada identifica mejor a un pueblo que su música, su vestimenta y sus actos.

Ya al escuchar los panderos y los violines en los acordes árabes, visualizamos los movimientos de las odaliscas, los velos, camellos, arena y sol. Una mezcla que genera un clima de extremo misterio y sensualidad.

España golpea castañuelas y rasga guitarras generando pasión con sus acordes, pasión que se traspasa a los faldones y tacones de sus bailaoras.

México y sus guitarrones, junto con sus trompetas y letras que hablan de sueños rotos que invitan a dormir las penas con tequila.

En Sudamérica, Argentina posee uno de los ritmos más elegantes, distinguidos y sensuales del mundo. Es imposible no despertar algún suspiro al escuchar los bandoneones y contrabajos, todo ello mezclado con letras de profundo dolor o impacto social que se han vuelto atemporales. Aunque con ascendencia francesa, el tango ya es parte de Argentina.

Así nos encontramos con la identidad propia de los países reflejada en su música y vestimenta sin importar el lugar geográfico en el que se encuentren. Los chinos con sus flautas, platillos y quimonos, los peruanos con sus zampoñas y ponchos de alpaca, los hindúes con sus platillos y túnicas, los brasileños con sus tambores y… semidesnudos. Todos parecen tener elementos propios y una imagen definida, todos, absolutamente todos, pero… ¿Qué hay de representativo en los chilenos?.

La Cueca, es el baile nacional chileno que nace del cortejo que el gallo hace a la gallina, donde el macho persigue a la hembra y es acompañada con música alegre, compuesta principalmente por guitarras. Extrañamente es tan poco difundida que sólo es posible escucharla y bailarla en las fechas de fiestas patrias. Nuestro baile nacional es propio pero no es un elemento reconocible mundialmente, tanto así que al preguntarle a algún extranjero por los bailes característicos de Argentina y Chile, encontrará respuesta solo para el caso de nuestros vecinos y hasta con mímica. Por otra parte, el traje típico del Huaso chileno y la flor nacional, el Copihue, son representativos solo de la parte central del país y no de su totalidad. Lo mismo pasa con el Cóndor y el Huemul, animales autóctonos. Nuestra bandera no se salva, la bandera del estado de Texas en EEUU, es en extremo similar a la nuestra. Ni hablar de la comida, toda con clara influencia española.

Es más, si se ingresa la palabra Cueca o Huaso en cualquier procesador de texto, este no logrará reconocer su existencia, dejándola subrayada en rojo, alertando la no existencia de dichas palabras y menos su significado.

Así y todo es posible encontrar una fuerza interior especial en cada chileno, algo que traspasa toda frontera, lógica y tiempo. Aún es posible encontrar a familias que lloran y buscan a los desaparecidos hace 3 décadas, durante el gobierno militar, que claman justicia con la misma fuerza que el primer día, sus contrapartes aún vitorean al ex gobernante militar con la misma pasión. Imposible quitar de la retina mundial la apocalíptica marcha de los estudiantes y la torcedura de mano que le hicieron al mandato de turno. Del mismo modo, la expectación global estuvo sobre la elección de la primera presidenta mujer de Chile, muchos lloraron al escuchar las palabras de una de las voceras gritar: ‘Tenemos matria’.

Se dice que hay un chileno en cada parte del mundo, es más, se dice que todos en el mundo conocen o han conocido a un chileno. Somos uno de los países más poderosos de Sudamérica, el dinero entra a raudales aunque parece estar bien guardado. El país se paraliza por completo y corre en ayuda de alguna localidad presa de algún desastre natural. Somos un país con forma de calcetín, al que le han ido quitando parte de sus tierras al sur y del que se quiere arrebatar parte del mar al norte, en forma solapada, claro, pues de seguro se nos teme. Quizás se trate del gen mapuche que se quedó enquistado luego de la mezcla obligada con los españoles, no tendremos emblemas patrios, música ni vestimenta distintivas e identificables afuera, nuestra música no será jamás escuchada masivamente, pero claramente esa fuerza existe y es reconocible en todo el mundo.

Viva Chile, mierda!!!

lunes, septiembre 11, 2006

Hechizos y Brujerías


Hablar de brujerías nos traslada inevitablemente a los tiempos en que en la localidad de Salem (Massachussets, año 1600) se quemaba en vida a quienes no pudieran comprobar que no la practicaban. Dos siglos antes, en Europa, la horca y la hoguera nacían para acallar a las masas hambrientas de justicia.

En ambos casos, ante cualquier situación que fuese en desmedro de alguien y que no tuviese explicación lógica (como una enfermedad no reconocida por los médicos de la época), los cordeles, las tarimas y el fuego se preparaban esperando el nombre de quienes tuviesen alguna razón para ver sufrir al supuesto embrujado. Incluso bastaba con ser presa de las voces de la esquizofrenia para ser el blanco perfecto del tribunal antibrujas.

En Latinoamérica, el Vudú, cuyos orígenes se encuentran en las costas africanas, ha sido mitificado como el ‘arte’ de la magia negra. Con su foco en Haití, ha acarreado por decenios con el estigma de ser extremadamente oculta, dañina y oscura.

Hoy en día, la brujería ha dejado de ser vista como una fuerza propia de algunos seres de mal aspecto y se ha masificado. Solo basta con tener un deseo e ingresar a un navegador de Internet palabras como hechizos, conjuros o brujerías para entrar a un mundo de soluciones mágicas a todos nuestras carencias afectivas, de salud o monetarias.

Extrañamente, todas las ‘recetas’ que encontraremos hacen una diferencia rotunda para cuando se trata de magia blanca o negra y esto se puede ver fácilmente tanto en los ingredientes, como en su ejecución, así como en sus resultados.

Para encontrar el amor se necesita hervir por media hora pétalos de orquídeas blancas con una rama de canela (previamente se debe haber pasado la noche con esta rama en la ropa interior), agregar el líquido resultante junto con tres gotas de sangre del dedo índice de la mano izquierda en una tina blanca rodeada de velas color rosa y tomar un baño, procurando repetir frases como ‘que el amor que sientas por mi sea insuperable en fuerza y en tiempo’, hasta que las velas se hayan consumido por completo. Luego del baño, recolectar los pétalos y la canela, molerlos, dejarlos secar al sol y preparar un brebaje con té verde o de jazmín y darlo de beber a la persona a quien se quiere enamorar. Antes de que termine de consumir la poción, deben haberse mirado a los ojos al menos tres veces y ambos deben pronunciar la palabra amor la misma cantidad de ocaciones.

Si el motor es el desamor, nada mejor que una fotografía del ser odiado enterrada en el patio de la casa con un puñado de tierra de cementerio.

Llama la atención que cuando se trata de deseos ‘blancos’ los componentes, así como su elaboración, rayan en lo imposible, mientras que para la brujería impulsada por el odio, basta tan solo con odiar. En cuanto a los efectos, en el primer caso se puede deducir que, de lograr pasar la barrera de la indigestión de la persona amada o si esta llega a volver a vernos después de que se le presente semejante tarea, con suerte y voluntad lograremos sacarnos la etiqueta de extraños. En el segundo, el odio hará lo suyo.

Para todos los efectos, siempre estará a la mano un hechizo hecho a la medida de nuestras necesidades, solo basta tener un sentimiento que nos mueva, paciencia y dedicación, pero existe una cláusula inherente: ‘Todo sortilegio se devuelve, tarde o temprano, por triplicado’.

A pesar de estar lejos de los tiempos en que los seres humanos eran calcinados por estas prácticas, aún hoy en día podemos ser presas de una hoguera que castiga a aquellos que osen caer en la brujería, una más poderosa que el mismo fuego, de la cual es imposible salir una vez que se ingresa y que consume el alma con cada maleficio: La hoguera del deseo.