Es imposible nombrar algún sentimiento más potente e indomable que los celos, igualmente, difícil resulta definirlo en forma clara y sin caer en subjetividades. Existe en toda área referente a las relaciones humanas aunque en muchas de ellas puede confundirse con la envidia, es en lo que respecta a las relaciones de pareja donde se encuentra en su estado más ‘puro’.
Lo cierto es que se trata de la sensación de frustración por ver que algo ajeno se acerca a lo que nos pertenece o que lo únicamente propio deja de serlo. Parte con una mueca en el rostro, le sigue un malestar a nivel estomacal del tipo ansiedad y termina donde la imaginación no puede llegar.
¿Que hace que nuestro amor tropiece en los celos?, más aún, ¿Podemos avanzar en nuestra relación aún sintiéndolos?
En su estado más mínimo son inofensivos y pueden ser considerados como signo de amor. Cuando las relaciones recién comienzan, el sentir celos es el primer indicio que demuestra estar enamorado, que la relación es seria y da pie a continuar. Por lo general se trata de celos utilizados por una de las partes como estrategia para saber el nivel de compromiso por la relación nueva. Así como fácil viene, fácil ha de irse.
En su nivel medio pueden provocar más de algún descalabro y hacer tambalear la relación, pero no por ello necesariamente hacer que esta termine. Aparecen normalmente cuando la relación se expone al exterior como estable y son detonados por la ex pareja que reaparece o por el amigo desconocido que llega a desordenar lo que hemos formado. A pesar de ser complejos, suelen ser manejables, bastando para ello una buena conversación que afiance la confianza.
Los celos enfermizos nacen producto de una mentira de marca mayor descubierta, alguna infidelidad. Incluso solo basta ser inseguro de la relación o tener autoestima baja para sentirlos. Quienes lo sufren suelen ser estigmatizados como enfermos y pueden llegar a cometer más de alguna locura como seguir a escondidas a sus parejas, revisar ropas, papeles y teléfonos celulares hasta encontrar algún indicio de engaño. Un cabello desconocido, una letra no identificable y hasta un número telefónico no reconocible, pueden ser suficientes como para hacer detonar una vorágine de sentimientos calcinantes, haciendo de un par situaciones comunes y explicables, un engaño tácito. Las consecuencias de aquello son inmedibles e imprevisibles y pueden ir desde la ruptura de la relación hasta la muerte del ‘infiel’ en manos de la ‘víctima’.
Quizás se trate de uno de los sentimientos más detestados, socialmente despreciados y negados. Nadie es capaz de aceptarse celoso antes y después de sentirlo. Incluso mientras se está bajo la influencia de los celos, existirán mil y una justificaciones a cada uno de nuestros actos.
Considerando que los pecados capitales son aquellos sentimientos o comportamientos que llevan a cometer pecados reales, es difícil entender porqué los celos no se encuentran en el primer lugar de la lista o ni siquiera exista dentro de tal nominación.
Formando un triángulo con el amor y el odio (el primero es el motor y el segundo es el destino), los celos se encuentran en el peor vértice, haciendo que cada uno de nuestros actos desafíe la lógica, la justicia, la ética y la propia imagen. A pesar de ser un sentimiento básico, es inútil mezclarlo con la razón o suavizarlo con entendimiento, una vez que llega transformará todo a su paso y destruirá cuanta confianza y cordura exista, solo basta tener una pareja estable, sentir en ella un aroma distinto a los propios y el titubeo como respuesta a la pregunta de rigor.
Haga la prueba, busque y encontrará, ya verá como la fórmula es infalible. Después me cuenta hasta donde fue capaz de llegar gracias a los celos.
lunes, octubre 09, 2006
lunes, octubre 02, 2006
Suicidio

Pensar en la propia muerte nos lleva inevitablemente a imaginarla producto de la ancianidad, una vez que la vida se ha completado dejando poco por hacer o ya todo hecho y el cuerpo ya no nos acompaña. Por otra parte, la muerte de nuestros cercanos, antes de que suceda, es un tema que suele ser poco abordado en voz alta, como si se tratase de un tema tabú, basta con mencionarlo para ser censurado de forma inmediata, haciendo que dicho tópico quede relegado solo a nuestros pensamientos.
El cuerpo humano es frágil y las formas de morir son variadas. Desde asesinatos hasta enfermedades y accidentes, la muerte siempre es inesperada y deja a su paso el desconsuelo de quienes deben siguen viviendo y pensando en lo injusto de la pérdida.
Aún así, pocas situaciones en la vida, relacionadas con la muerte, pueden ser tan devastadoras como el suicidio.
La vorágine de sentimientos que desata un suicidio se asemeja a una supercarretera con una sola entrada, nódulos, rotondas, túneles, desvíos, pasos sobre y bajo nivel y una sola salida, pues siempre se termina tildando a este hecho como un acto egoísta, y al suicida como un ser cobarde. Es tal el rechazo a esta manera de terminar la vida que para más de una religión es sinónimo de pecado imperdonable.
Pensemos en una persona que tiene problemas de comunicación con su familia o que vive solo, sumemos a estas situaciones la falta de amigos, el dolor de una desilusión amorosa, o la nula posibilidad de crear nuevos lazos por miedo a que las malas experiencias se repitan. Agreguemos a ello un mal trabajo o la rotunda y duradera cesantía. Basta solo alguno de estos hechos para generar una depresión que, de no ser tratada o al menos entendida y asumida por los cercanos, puede terminar en desastre.
Siempre se dice, a modo de consuelo, que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, pero si todas las puertas imaginables se cierran, ¿Somos capaces de vivir solo de ventanitas?
Más de alguno dirá: ¿Quién no tiene problemas?. Así mismo nacen un montón de cursilerías como: "hay que vivir agradeciendo un día más de vida", o, "mira la magia de un atardecer", o, "date un paseo y maravíllate con las flores que nacen por ti", o, "tú eres importante" o frases prefabricadas que buscan aplacar el agobio de quien está al borde del abismo. Lamentablemente, solo sirven de aliciente al interlocutor del alma deprimida, para así sacarse la culpa y la responsabilidad y después poder decir con propiedad: "Yo lo apoyé".
El suicidio no es un acto de soberbia. Quienes han muerto bajo sus propias manos no lo hicieron con un afán de desafiar a nadie, mucho menos se trata de un acto egoísta o de cobardía. El hecho de terminar con la vida propia es solo el final de un largo camino plagado de pequeñas tristezas que van sumándose a la frustración de sentirse sin escapatoria posible. Del mismo modo, una a una van mostrándose las señales de un vacío difícil de llenar, una espiral sin fin y que a los ojos del resto no es más que un simple problemilla sin importancia.
La responsabilidad del suicidio no es del suicida, sino de quienes no supieron empatizar y entender que una pena, por más pequeña que sea, puede transformarse en una enfermedad espiritual mortal y, de paso, cargarán con la culpa por el resto de sus vidas, de no haber abierto puertas y dejar que el aire entre tan solo por las ventanas.
lunes, septiembre 25, 2006
Lado B

Sabía que sucedería. Tarde o temprano mi Yo interior intentaría dominar mis letras y sacarlas del orden que por tanto tiempo he logrado mantener a fuerza de autocontrol, mismo que en ocasiones se reduce sólo a un apretar de dientes.
Esto soy Yo. Conviven en mi la maldad extrema con la bondad absoluta; La sanidad mental cuando se trata de ayudar a quien lo necesita con la potencial esquizofrenia cuando llega la noche y me siento solo, que es cuando he de llamar al mismo diablo clamando por compañía.
Manejo al dedillo una impecable ironía aprendida a golpes de vida, que mezclada con una mirada gruesa y decidida han hecho retroceder en silencio a cualquiera que ose intentar decir o hacer algo que vaya en desmedro de mi autoestima, incluso a quienes me aman y amo. Notables han sido las lágrimas derramadas por quienes se han atrevido, pues con solo unas pocas palabras políticamente correctas, siempre en un tono pausado y sin sobresaltos, han echado pie atrás. Cada una de esas lágrimas representa un triunfo y he anotado cada uno de sus nombres con el fin de no olvidarles jamás, aunque ya no recuerde sus rostros, siempre los tendré en la cabecera de mi memoria por si algún día se les ocurre aparecer y logran evadir la indiferencia.
Del mismo modo, he manipulado al mundo entero con mi llanto. Muy pocas personas me han visto llorar y quienes lo han hecho han debido olvidarlo, divulgarlo sería su sentencia de muerte absoluta, muerte que solo existirá en mi cabeza, pero eso bastaría para eliminarlos de mi historia. Lo mismo corre para quienes me engañen, antes de ser relegados a la calidad de inexistentes deberán ser blanco de cada uno de mis maldiciones, convencido de que el poder de la mente sobrepasa a cualquier destino.
Mis besos son escasos, quienes han tenido el privilegio de caer en el embrujo de mis labios han vuelto por más y han rogado por obtenerlos. No soy hombre que malgaste su boca, por lo que un solo beso basta y sobra para entender que nadie es mejor que yo. Quienes me han amado han enloquecido al perderme.
En la cama es mi deseo el que se impone y la satisfacción es solo unidireccional hacia mí. Utilizo cuanto quiero y desecho cualquier forma humana al instante mismo de acabado el encuentro. Si alguien tiene la suerte de estar conmigo sexualmente, sólo remitase a sentir placer, es lo único que obtendrá de mí.
Soy un ser solitario por decisión propia, nada ni nadie me hará confiar en nada ni en nadie. He logrado paz interior a fuerza de tomar distancia. Miro y estudio cada uno de los movimientos de quien se quiere acercar.
Soy egoísta, egocéntrico, ególatra y sarcástico. Rencoroso, narcisista, arrogante y vanidoso. Indolente, ateo, bisexual y mentiroso. Miento para no sentir, miento para no perdonar… miento. Sobre todo ahora que he descrito todo lo que quisiera ser para no sentir que me estoy hundiendo y que soy débil. Supongo que es la esquizofrenia la que ha hablado o el vacío inmenso que siento en estos momentos.
Sabía que sucedería, tarde o temprano tendría que pesarme el hecho de ser como soy.
lunes, septiembre 18, 2006
Puro Chile?
Nada identifica mejor a un pueblo que su música, su vestimenta y sus actos.
Ya al escuchar los panderos y los violines en los acordes árabes, visualizamos los movimientos de las odaliscas, los velos, camellos, arena y sol. Una mezcla que genera un clima de extremo misterio y sensualidad.
España golpea castañuelas y rasga guitarras generando pasión con sus acordes, pasión que se traspasa a los faldones y tacones de sus bailaoras.
México y sus guitarrones, junto con sus trompetas y letras que hablan de sueños rotos que invitan a dormir las penas con tequila.
En Sudamérica, Argentina posee uno de los ritmos más elegantes, distinguidos y sensuales del mundo. Es imposible no despertar algún suspiro al escuchar los bandoneones y contrabajos, todo ello mezclado con letras de profundo dolor o impacto social que se han vuelto atemporales. Aunque con ascendencia francesa, el tango ya es parte de Argentina.
Así nos encontramos con la identidad propia de los países reflejada en su música y vestimenta sin importar el lugar geográfico en el que se encuentren. Los chinos con sus flautas, platillos y quimonos, los peruanos con sus zampoñas y ponchos de alpaca, los hindúes con sus platillos y túnicas, los brasileños con sus tambores y… semidesnudos. Todos parecen tener elementos propios y una imagen definida, todos, absolutamente todos, pero… ¿Qué hay de representativo en los chilenos?.
La Cueca, es el baile nacional chileno que nace del cortejo que el gallo hace a la gallina, donde el macho persigue a la hembra y es acompañada con música alegre, compuesta principalmente por guitarras. Extrañamente es tan poco difundida que sólo es posible escucharla y bailarla en las fechas de fiestas patrias. Nuestro baile nacional es propio pero no es un elemento reconocible mundialmente, tanto así que al preguntarle a algún extranjero por los bailes característicos de Argentina y Chile, encontrará respuesta solo para el caso de nuestros vecinos y hasta con mímica. Por otra parte, el traje típico del Huaso chileno y la flor nacional, el Copihue, son representativos solo de la parte central del país y no de su totalidad. Lo mismo pasa con el Cóndor y el Huemul, animales autóctonos. Nuestra bandera no se salva, la bandera del estado de Texas en EEUU, es en extremo similar a la nuestra. Ni hablar de la comida, toda con clara influencia española.
Es más, si se ingresa la palabra Cueca o Huaso en cualquier procesador de texto, este no logrará reconocer su existencia, dejándola subrayada en rojo, alertando la no existencia de dichas palabras y menos su significado.
Así y todo es posible encontrar una fuerza interior especial en cada chileno, algo que traspasa toda frontera, lógica y tiempo. Aún es posible encontrar a familias que lloran y buscan a los desaparecidos hace 3 décadas, durante el gobierno militar, que claman justicia con la misma fuerza que el primer día, sus contrapartes aún vitorean al ex gobernante militar con la misma pasión. Imposible quitar de la retina mundial la apocalíptica marcha de los estudiantes y la torcedura de mano que le hicieron al mandato de turno. Del mismo modo, la expectación global estuvo sobre la elección de la primera presidenta mujer de Chile, muchos lloraron al escuchar las palabras de una de las voceras gritar: ‘Tenemos matria’.
Se dice que hay un chileno en cada parte del mundo, es más, se dice que todos en el mundo conocen o han conocido a un chileno. Somos uno de los países más poderosos de Sudamérica, el dinero entra a raudales aunque parece estar bien guardado. El país se paraliza por completo y corre en ayuda de alguna localidad presa de algún desastre natural. Somos un país con forma de calcetín, al que le han ido quitando parte de sus tierras al sur y del que se quiere arrebatar parte del mar al norte, en forma solapada, claro, pues de seguro se nos teme. Quizás se trate del gen mapuche que se quedó enquistado luego de la mezcla obligada con los españoles, no tendremos emblemas patrios, música ni vestimenta distintivas e identificables afuera, nuestra música no será jamás escuchada masivamente, pero claramente esa fuerza existe y es reconocible en todo el mundo.
Viva Chile, mierda!!!
Ya al escuchar los panderos y los violines en los acordes árabes, visualizamos los movimientos de las odaliscas, los velos, camellos, arena y sol. Una mezcla que genera un clima de extremo misterio y sensualidad.
España golpea castañuelas y rasga guitarras generando pasión con sus acordes, pasión que se traspasa a los faldones y tacones de sus bailaoras.
México y sus guitarrones, junto con sus trompetas y letras que hablan de sueños rotos que invitan a dormir las penas con tequila.
En Sudamérica, Argentina posee uno de los ritmos más elegantes, distinguidos y sensuales del mundo. Es imposible no despertar algún suspiro al escuchar los bandoneones y contrabajos, todo ello mezclado con letras de profundo dolor o impacto social que se han vuelto atemporales. Aunque con ascendencia francesa, el tango ya es parte de Argentina.
Así nos encontramos con la identidad propia de los países reflejada en su música y vestimenta sin importar el lugar geográfico en el que se encuentren. Los chinos con sus flautas, platillos y quimonos, los peruanos con sus zampoñas y ponchos de alpaca, los hindúes con sus platillos y túnicas, los brasileños con sus tambores y… semidesnudos. Todos parecen tener elementos propios y una imagen definida, todos, absolutamente todos, pero… ¿Qué hay de representativo en los chilenos?.
La Cueca, es el baile nacional chileno que nace del cortejo que el gallo hace a la gallina, donde el macho persigue a la hembra y es acompañada con música alegre, compuesta principalmente por guitarras. Extrañamente es tan poco difundida que sólo es posible escucharla y bailarla en las fechas de fiestas patrias. Nuestro baile nacional es propio pero no es un elemento reconocible mundialmente, tanto así que al preguntarle a algún extranjero por los bailes característicos de Argentina y Chile, encontrará respuesta solo para el caso de nuestros vecinos y hasta con mímica. Por otra parte, el traje típico del Huaso chileno y la flor nacional, el Copihue, son representativos solo de la parte central del país y no de su totalidad. Lo mismo pasa con el Cóndor y el Huemul, animales autóctonos. Nuestra bandera no se salva, la bandera del estado de Texas en EEUU, es en extremo similar a la nuestra. Ni hablar de la comida, toda con clara influencia española.
Es más, si se ingresa la palabra Cueca o Huaso en cualquier procesador de texto, este no logrará reconocer su existencia, dejándola subrayada en rojo, alertando la no existencia de dichas palabras y menos su significado.
Así y todo es posible encontrar una fuerza interior especial en cada chileno, algo que traspasa toda frontera, lógica y tiempo. Aún es posible encontrar a familias que lloran y buscan a los desaparecidos hace 3 décadas, durante el gobierno militar, que claman justicia con la misma fuerza que el primer día, sus contrapartes aún vitorean al ex gobernante militar con la misma pasión. Imposible quitar de la retina mundial la apocalíptica marcha de los estudiantes y la torcedura de mano que le hicieron al mandato de turno. Del mismo modo, la expectación global estuvo sobre la elección de la primera presidenta mujer de Chile, muchos lloraron al escuchar las palabras de una de las voceras gritar: ‘Tenemos matria’.
Se dice que hay un chileno en cada parte del mundo, es más, se dice que todos en el mundo conocen o han conocido a un chileno. Somos uno de los países más poderosos de Sudamérica, el dinero entra a raudales aunque parece estar bien guardado. El país se paraliza por completo y corre en ayuda de alguna localidad presa de algún desastre natural. Somos un país con forma de calcetín, al que le han ido quitando parte de sus tierras al sur y del que se quiere arrebatar parte del mar al norte, en forma solapada, claro, pues de seguro se nos teme. Quizás se trate del gen mapuche que se quedó enquistado luego de la mezcla obligada con los españoles, no tendremos emblemas patrios, música ni vestimenta distintivas e identificables afuera, nuestra música no será jamás escuchada masivamente, pero claramente esa fuerza existe y es reconocible en todo el mundo.
Viva Chile, mierda!!!
lunes, septiembre 11, 2006
Hechizos y Brujerías

Hablar de brujerías nos traslada inevitablemente a los tiempos en que en la localidad de Salem (Massachussets, año 1600) se quemaba en vida a quienes no pudieran comprobar que no la practicaban. Dos siglos antes, en Europa, la horca y la hoguera nacían para acallar a las masas hambrientas de justicia.
En ambos casos, ante cualquier situación que fuese en desmedro de alguien y que no tuviese explicación lógica (como una enfermedad no reconocida por los médicos de la época), los cordeles, las tarimas y el fuego se preparaban esperando el nombre de quienes tuviesen alguna razón para ver sufrir al supuesto embrujado. Incluso bastaba con ser presa de las voces de la esquizofrenia para ser el blanco perfecto del tribunal antibrujas.
En Latinoamérica, el Vudú, cuyos orígenes se encuentran en las costas africanas, ha sido mitificado como el ‘arte’ de la magia negra. Con su foco en Haití, ha acarreado por decenios con el estigma de ser extremadamente oculta, dañina y oscura.
Hoy en día, la brujería ha dejado de ser vista como una fuerza propia de algunos seres de mal aspecto y se ha masificado. Solo basta con tener un deseo e ingresar a un navegador de Internet palabras como hechizos, conjuros o brujerías para entrar a un mundo de soluciones mágicas a todos nuestras carencias afectivas, de salud o monetarias.
Extrañamente, todas las ‘recetas’ que encontraremos hacen una diferencia rotunda para cuando se trata de magia blanca o negra y esto se puede ver fácilmente tanto en los ingredientes, como en su ejecución, así como en sus resultados.
Para encontrar el amor se necesita hervir por media hora pétalos de orquídeas blancas con una rama de canela (previamente se debe haber pasado la noche con esta rama en la ropa interior), agregar el líquido resultante junto con tres gotas de sangre del dedo índice de la mano izquierda en una tina blanca rodeada de velas color rosa y tomar un baño, procurando repetir frases como ‘que el amor que sientas por mi sea insuperable en fuerza y en tiempo’, hasta que las velas se hayan consumido por completo. Luego del baño, recolectar los pétalos y la canela, molerlos, dejarlos secar al sol y preparar un brebaje con té verde o de jazmín y darlo de beber a la persona a quien se quiere enamorar. Antes de que termine de consumir la poción, deben haberse mirado a los ojos al menos tres veces y ambos deben pronunciar la palabra amor la misma cantidad de ocaciones.
Si el motor es el desamor, nada mejor que una fotografía del ser odiado enterrada en el patio de la casa con un puñado de tierra de cementerio.
Llama la atención que cuando se trata de deseos ‘blancos’ los componentes, así como su elaboración, rayan en lo imposible, mientras que para la brujería impulsada por el odio, basta tan solo con odiar. En cuanto a los efectos, en el primer caso se puede deducir que, de lograr pasar la barrera de la indigestión de la persona amada o si esta llega a volver a vernos después de que se le presente semejante tarea, con suerte y voluntad lograremos sacarnos la etiqueta de extraños. En el segundo, el odio hará lo suyo.
Para todos los efectos, siempre estará a la mano un hechizo hecho a la medida de nuestras necesidades, solo basta tener un sentimiento que nos mueva, paciencia y dedicación, pero existe una cláusula inherente: ‘Todo sortilegio se devuelve, tarde o temprano, por triplicado’.
A pesar de estar lejos de los tiempos en que los seres humanos eran calcinados por estas prácticas, aún hoy en día podemos ser presas de una hoguera que castiga a aquellos que osen caer en la brujería, una más poderosa que el mismo fuego, de la cual es imposible salir una vez que se ingresa y que consume el alma con cada maleficio: La hoguera del deseo.
lunes, septiembre 04, 2006
El arte de besar

Sin duda uno de los actos más instintivos del ser humano es el de besar. Desde nuestra niñez, intercambiamos besos como muestra de afecto, ya sea en la mejilla, frente, manos e incluso en los ojos. No obstante, es el beso en la boca el que posee mayor carga emocional, pues va de la mano con el sentimiento más poderoso, el amor.
A cierta edad, comúnmente en la adolescencia, este beso pasa a ser un tormento para quienes jamás han unido sus labios a los de otros, pues la idea de no saber cómo actuar cuando el momento llegase causa más de alguna psicosis.
Todos fuimos, en menor o mayor grado, presa de esa angustiante espera, imaginando el instante exacto de cual solo sabíamos que llegaría, pero no cuándo y mucho menos cómo. Así mismo, todos en algún minuto, impulsados por el mismo miedo, pasamos horas frente al espejo practicando lo que sería nuestro primer beso. Quien diga que no utilizó para ello duraznos, una mano empuñada o el mismo espejo para simular, simplemente miente. Algunos fueron más allá y, alentados por las ganas de hacerlo bien, echaron mano a amistades cercanas que, por supuesto, estaban en la misma situación.
Es que el beso boca a boca ha sido siempre un enigma para los labios vírgenes hasta que se concreta y, así como otros hechos de nuestra vida, será el primero el que genere recuerdos, trancas y emociones imposibles de borrar. Lo cierto es que, conforme pasa el tiempo, difícil es saber si mejoramos o no nuestra técnica y jamás sabremos si lo hacemos bien o no, pues por alguna razón la contraparte siempre se oculta el juicio cuando es negativo.
Considerando que somos autodidactas en la materia y que nadie nos dirá si lo hacemos mal, ¿Cómo lograr que nuestros besos enamoren?
Una vez superado el trance del primer beso, el resto parece simple, pero al no existir manual alguno que hable del correcto modo de besar no queda opción más que perfeccionar la técnica con el tiempo y empíricamente. Es así que notamos diferencias en el modo, según cada persona que besamos y es tan fácil dejarse engañar por unos labios tentadores y de los cuales presuponemos que quedaremos prendados después de unirlos a los nuestros, pero no siempre sucede. Al contacto de los labios le siguen la presión que estos ejerzan, el ritmo, los aromas, la lengua, la piel y hasta la postura del cuerpo y las manos. Todo en su conjunto hará de un beso una experiencia sublime o un simple fiasco. Para quien se encuentre en plan de conquista el beso pasa a ser una prueba de fuego, si uno de los factores anteriores falla, podremos estar seguros que la relación no perdurará.
Para todos los efectos, sea usted casad@ o se encuentre frente a la potencial alma gemela, procure estar atent@ a la reacción de su pareja ante un beso suyo, si nota algún rechazo luego de unos segundos de unión, puede que su forma de besar no sea del todo correcta o que no haya mejorado. De todos modos puede estar seguro de que siempre tendrá un espejo cerca para practicar o, de lo contrario, dedíquese a besar en la frente o en los ojos.
besos
sábado, agosto 26, 2006
QEPD

Uno de los mayores anhelos de los seres humanos a través de los tiempos y el que ha llevado a sufrir más de alguna frustración ha sido el de vivir para siempre. Una vez entendida la imposibilidad de aquel deseo, los mortales han optado por inmortalizarse por medio de sus obras, motivados por el deseo de perpetuarse y de mostrarle al mundo lo importantes que fueron en vida.
Extrañamente, seremos protagonistas de nuestras vidas, estaremos conscientes de cada uno de nuestros movimientos, pero jamás sabremos realmente lo que hemos sembrado a nuestro paso. Será después de muertos, que se visualizará lo que fuimos, plasmado en pocas líneas y grabado en mármol, lo que formará nuestro epitafio, una especie de resumen de nuestra vida y obra, como si nuestro actuar fuese completamente ajeno a nosotros mismos y estuviese en manos de otros el definir cuales fueron nuestras aptitudes o falencias. Peor aún… es nuestro entorno el encargado de mostrar lo que realmente fuimos.
¿Es posible inmortalizar una vida completa en un epitafio?
Echándole un vistazo a las inscripciones post mortem de gente importante o reconocida encontramos casos tan extremos como:
"Estoy aquí en el último escalón de mi vida"Marlene Dietrich
"Arrebató el rayo a los cielos y el cetro a los reyes"Benjamín Franklin
En estos casos está claro. Ella, actriz; Él, genio inventor. Sus epitafios son consecuentes con su actuar en vida y les hacen justicia, pues de seguro ambos querían ser inmortalizados de esa forma.
En el ámbito más mundano, si visualizamos lo que podría ser nuestro propio epitafio, descubriremos que existe una diferencia entre lo que hacemos y lo que proyectamos. Un ejemplo simple de esto es el de quien quiere ser recordado como un buen esposo y mejor padre, por lo que trabaja duro para proveer de todo lo necesario, pero su familia solo puede estar sintiendo a un padre ausente y trabajólico.
Está en nuestras manos, entonces, el lograr conectar nuestras emociones con nuestros actos a fin de reflejar nuestra real esencia en la leyenda que nos acompañará en nuestro sueño eterno. Aunque serán nuestros seres cercanos quienes definirán lo que fuimos, siempre está permitido plantear lo que nos gustaría que se dijera de nosotros. Aquí va lo mío:
"Siempre tuve oídos y apoyo para todo aquel que lo necesitara y nunca fui capaz de autoprotegerme...Irarrázabal (1975-2006)
...Sabía que algún día dejaría de fumar".
lunes, agosto 21, 2006
Ciudades solitarias

En las ciudades grandes las posibilidades de encontrar lo que queremos en el sentido individualista son infinitas. Ropa, diversión, comida, etc. forman parte de los muchos privilegios de los que se goza al vivir en una urbe mayor, todo está al alcance de la mano bajo la premisa de encontrar el gusto en la variedad. Lamentablemente, en este caso así como en toda regla, existe una excepción: Estamos condenados a vivir gran parte de nuestras vidas en soledad.
Curiosa ironía resulta esto, considerando que a mayor cantidad de habitantes, mayores deberían ser las posibilidades de encontrar alguien para compartir nuestras vidas. Otra extraña dicotomía es la de quejarnos de la abundancia de soledad de la que sufrimos, pero al mismo tiempo hacer nada para suplirla.
Si cada vez hay más peces en el mar, ¿qué nos hace ser cada vez menos pescadores?
Lo cierto es que en este tipo de ciudades todo se multiplica por tres, las distancias, el trabajo, las obligaciones y el cansancio, dejando poco tiempo y energía para dejarse flechar por un cupido que a estas alturas parece estar relegado a las labores de reemplazo del hada de los dientes, haciendo comerciales para el mall de moda o como nomo de Santa Claus. El tiempo que tenemos libre, entre trayectos de ida y retorno, lo ocupamos leyendo un libro en el metro, encerrados en un vehículo o conectados a un sistema de sonido mp3 con la cabeza a 45º del suelo, como si buscásemos algo que se nos perdió en algún momento. La ciudad se vuelve gris a pesar de su ilimitada oferta de alegría y diversión.
Realizando un testeo simple es posible encontrar que la mayoría de la gente concuerda en aquello de 'No hay que buscar, el amor aparecerá tarde o temprano', pero insistimos en nuestro comportamiento individualista, encerrados en nuestros propios pensamientos.
Entendiendo que hay abundancia de peces solitarios y que se es uno más, quizás todo sería más fácil si realizásemos el ejercicio simple de mirarnos a los ojos unos a otros en nuestros trayectos de ida y retorno buscando la conexión perfecta, intentando cambiar aquella frase por la de 'Hay una persona para mí allá afuera y hoy voy a encontrarla'. Así lograríamos gozar de los privilegios de nuestra gran ciudad, esta vez en compañía y de paso le devolvemos el puesto y el status al cesante cupido. Al menos, de este modo, las grandes ciudades no serían tan grises.
lunes, agosto 14, 2006
Amores sin voz...

Todos estaremos de acuerdo con aquello de que el amor es el sentimiento más puro y que logra traspasar cualquier barrera. Amar es un privilegio de los humanos no importando edad ni condición. El amor todo lo puede, dicen, pero ¿Qué sucede cuando no es correspondido?
El amor platónico es mayoritariamente atribuible solo a la época adolescente debido a que en dicha etapa de nuestras vidas es fácil caer en enamoramientos unidireccionales, así como fácil también es exponer sus consecuencias públicamente, pues son nuestras primeras incursiones en el terreno desconocido de los afectos no familiares ni amistosos. Es en ese momento, cuando experimentamos lo agridulce del amor, como si estuviésemos practicando para relaciones adultas.
Invisible resulta en la madurez este tipo de amores. Una vez que somos mayores, es impensable para el común de las personas llegar a tener una relación platónica, pero es fácil sentir enamoramiento por alguien a quien consideramos inalcanzable. Quien se arriesgue a exteriorizar su sentimiento quedará expuesto al juicio público, con consecuencias casi siempre negativas.
Todos tenemos un referente estético de persona ideal, cuando encontramos aquello en alguien podemos incluso hasta imaginar una vida en común, pero al encontrarse en un nivel distinto al nuestro es imposible pensar que nos lleguen a corresponder o tan solo a tomar en serio. Cualquier sonrisa o mirada será alimento a nuestro sentir, aún entendiendo que pueda tratarse de simple camaradería. Tan solo nos queda crear casualidades y estirar conversaciones técnicas lo más que se pueda, con tal de prolongar la sensación de bienestar aunque luego se transforme en impotencia, soledad y frustración.
El hermetismo de la situación al no ser sociablemente aceptable, sumado a lo imposible de la formalización y a la constante exposición a una rotunda negativa con posterior alejamiento de hacer explícitos los sentimientos o de tan solo mostrar atisbos de interés, hacen que el amor platónico a los 30s sea un hecho comparable a padecer una enfermedad terminal, no hay antídotos ni tratamientos, nada podremos hacer ante un deseo irrealizable, solo cargar con el sueño de lo que jamás podrá existir y que va en aumento con cada mirada y cada sonrisa.
Por lo pronto, te espero en el mismo lugar y a la misma hora, para hacer de nuestro encuentro un rito mensual para ti y un instante de silenciosa gloria, para mí…
domingo, agosto 06, 2006
Nombres

Cuenta una historia real, con ribetes de mito urbano, que cierto hombre buscaba desesperadamente el nombre perfecto para su hija que ya estaba por nacer. Durante los primeros ocho meses del embarazo de su esposa se había pasado las tardes completas pensando en cual sería la designación que le daría a su primogénita. Buscó por Internet, preguntó a sus amigos, leyó cuanto libro encontró y hasta soñó con ellos mientras avanzaba el tiempo junto con su obsesión por el tema. No quería cualquier nombre, quería uno único y melódico, que le diera un aire de belleza y armonía, convencido de que el nombre tiene mucho que ver con la manera en que se desenvuelve el ser humano.
Se paseó por las Macarenas, las Constanzas y las Catalinas, pero las desechó por ser comunes. Se acercó a las flores con las Alelíes, Margaritas y Magnolias, pero no quería una hija frágil. Esto de encontrar el nombre perfecto se había transformado en una batalla propia y estaba a punto de rendirse cuando a sus ojos llegó el nombre que sonaba a misterio y hermosura: Iloveny. El maravilloso nombre aparecía en la placa de un auto en una película gringa, acompañado con un corazón y, lamentablemente, no era más que la famosa propaganda a la ciudad de Nueva York (I Love NY). Nunca lo supo, al menos no antes de inscribir a su hija en los registros del estado. Ahora su hija carga con uno de los nombres más absurdos del planeta, seguro sumida en una constante vergüenza cada vez que tiene que nombrarlo y todo, por la ignorancia de su padre.
Al mismo tiempo, en otro lugar del mundo nacía la hija de un soldado de la marina norteamericana. Su madre, desconsolada al saber que jamás volvería a ver al hombre de sus sueños, no halló mejor nombre para su retoño que la palabra que vio por última vez mientras se alejaba el barco que llevaba a su ser amado, así lo recordaría por siempre: Usnavi…
Nombrar a alguien es una gran responsabilidad, tomando en cuenta que la persona llevará esa designación de por vida. Considere que existen nombres que, como latinoamericanos, jamás debemos poner a nuestros hijos, como: Briggitte, Brithany, Michol, Brian, Bryam, Brayathan, etc.
Así mismo el conjunto Nombre-Apellido juega un rol importante: Rosa Espinoza, Soila Blanca Nieves, Soila Cerda del Corral, Elba Lazo y Armando Meza, son solo algunos de los normales nombres que, conjugados con el apellido, generan más de alguna sonrisa al escucharlos.
Por último, si piensa que está agradecido (a) de tener un nombre normal, no olvide que al casarse los nombres vuelven a conjugarse, esta vez mezclando el nombre de la esposa con el apellido del esposo, es así como se crean nombres como Marina de Infante o Rocío de Flores…
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